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Semana de medidas
Una de las posibilidades más hermosas, pero también de las más difíciles de la acción política, es la toma de decisiones cuando se trata de que estas reflejen la globalidad de los intereses, a sabiendas de que todo está interrelacionado.
Dicho de otro modo, en política no siempre se puede hacer únicamente acupuntura, esto es meter la aguja donde duele, dado que los “dolores” son múltiples en sus manifestaciones y en sus orígenes.
Por ello, las medidas económicas que están por anunciarse deben igualmente considerar la nueva situación política generada por las cada vez más sangrientas manifestaciones del narcoterrorismo, que obligan a un replanteamiento estratégico de todo el accionar socio-político-económico.
Así por ejemplo, fue una manifestación premeditada de una planificación perversa del régimen anterior o una muestra más de la estulticia con que se condujo a la República, o el resultado de ambos factores, el que se haya debilitado a nuestras Fuerzas Armadas bajo el pretexto de que una vez resuelta la situación frente al Perú, ya no hacían falta. Por el contrario, buena falta que nos hace ahora encontrarlas robustecidas y mantenerlas disciplinadas, cuando tenemos un poderoso enemigo externo que enfrentar. Ese que es un tema de seguridad, no puede dejar de vincularse con asuntos de política exterior y también con la capacidad de financiar los nuevos requerimientos.
Ello hace imperativo que la orientación general sea la de reactivar el aparato productivo y la inversión, garantizando las seguridades que todo Estado serio debe brindar a quienes confían en él.
Pero, ¿será posible lograrlo manteniendo las ambigüedades que en política exterior aún subsisten?
Sin tomar las correspondientes medidas correctivas referidas a quienes dirigen áreas fundamentales como la defensa o la seguridad interior, el mejor plan “económico” está destinado al fracaso pues no tendrá un ingrediente fundamental de lo económico: confianza, y dicho factor no se consigue solo con lo técnico de las medidas propuestas, sin el ingrediente de la calidad de los hombres y mujeres que lo van a llevar adelante. Queda dicho.