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Seguridad o in-seguridad social

La seguridad social, un tema que no ha formado parte de la agenda de discusiones entre el Fondo Monetario y el Gobierno, es la mayor fuente de generación de ahorro financiero y sustento de la red de protección social. Molesta por ello que la discusión oficial se centre en la propuesta de que su inviabilidad se soluciona con subir los años de aportes a los afiliados o con bajar los beneficios. Estas no son más que “maniobras de ajuste” que ignoran el marco económico integral del ahorro, la inversión, la producción, el empleo y la previsión social, por una parte, y la eficiente entrega de las prestaciones por otra.
El daño sistémico emerge desde el momento que el entorno macroeconómico se caracteriza por la represión financiera y los incipientes mercados de capital, los que crean un marco estrecho de maniobra para la actividad financiera del IESS, al punto de ser este un cautivo del gobierno de turno.
El Banco Central administra con criterio burocrático las tasas de interés y, al hacerlo, distorsiona el uso de los recursos a favor del consumo y en contra del ahorro y la producción. No existe norma legal adecuada respecto del mercado de valores y el resultado es que el giro del negocio financiero es ínfimo en relación con la actividad económica total.
El IESS tiene una fuerte carga de gastos corrientes. Hay asimetría entre ingresos y egresos como consecuencia de obligaciones adquiridas o forzadas, indebidamente provisionadas e invertidas. Ha sido presa de la corrupción del gobierno RC, y ha perdido patrimonio a niveles alarmantes al punto que su déficit actuarial alcanza el tamaño del PIB. Idealmente debe existir un mercado competitivo para la captación del ahorro; sin embargo, de mantenerse el monopolio del IESS, este debe ser autónomo en su gobernanza y organización, y rendir cuentas a los afiliados.
Todo beneficio que gobierno alguno quiera otorgar y tenga incidencia sobre la seguridad social debe ser provisionado y pagado. El reparto, sistema inviable de piramidación, debe evolucionar hacia la capitalización individual pues cada afiliado es el dueño absoluto de sus aportes, y tiene derecho a estar informado.
La previsión social se desdobla entre el manejo de los recursos y la prestación de los servicios a los afiliados. El IESS es un fondo financiero cuyos ingresos debe administrarlos en sendos portafolios de inversión, incluyendo la compra de títulos valores de renta fija y variable y a diferentes plazos, de activos fijos (por excepción), y los préstamos quirografarios e hipotecarios a los afiliados. Con el producto de su gestión debe financiar las prestaciones de jubilación, cuidados médicos y salud, y todos aquellos compromisos y obligaciones que constituyen su mandato.
Debe observar los principios de eficiencia, idoneidad, rentabilidad y evaluación de riesgo.
Debe también tener la contabilidad al día, ser sujeto de auditoría externa, reportar sus balances y estados financieros, cobrar un porcentaje por administrar los recursos y proveer información clara de sus proyecciones actuariales.
La seguridad social requiere una reforma total y un esquema económico diferente. No hay espacio para propuestas parciales, controvertidas e inefectivas.