El saqueo de parques es una sangria para el Municipio

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El saqueo de parques es una sangria para el Municipio

EXPRESO publicó ayer un reportaje sobre la alarma generada en el Cabildo por los saqueos. Los técnicos se sienten “desesperados” ante un problema que “va a peor” y que motiva muchas quejas de ciudadanos, debido a la “inseguridad” provocada en sus calle

El saqueo de parques es una sangría para el Municipio

Casi 500.000 dólares. Ese es el costo anual aproximado que tiene para el Municipio de Guayaquil reponer los cables y luminarias saqueados en los parques. Una cuantía que supone en torno al 30 por ciento de la partida total destinada al mantenimiento de las instalaciones eléctricas en estos pulmones urbanos, presupuestada en 1,5 millones.

Así lo revela a EXPRESO Eduardo Piedra, jefe de Mantenimiento y Preservación de Obras Eléctricas en el Cabildo. Además, Piedra aporta un dato lapidario, que refleja la magnitud de este fenómeno: en el 100 por cien de las 4.000 áreas verdes porteñas se ha producido al menos un episodio de esta naturaleza. Algunos han terminado en tragedia, lo que empuja a muchos ciudadanos a guardar silencio.

“Es a diario. Sucede hasta en los parques lineales, que tienen guardias. En la zona del estero Salado, desde el puente El Velero hasta la 17, roban constantemente. Los delincuentes han matado a vigilantes y han tomado represalias contra quienes acuden a la justicia. De modo que muchos ciudadanos no quieren arriesgarse a denunciar. Es algo increíble”, subraya resignado.

Entre los recintos que mayores destrozos han sufrido figuran el parque central de Los Ceibos, donde se han producido cuatro saqueos desde 2015; el de la ciudadela naval General Villamil, en La Saiba, que registró ocho antes de que los vecinos lo regeneraran con apoyo del Cabildo; el parque Centenario; y otros ubicados en la Alborada, Guayacanes, Sauces y La Garzota.

Pero los pillos, insaciables cuando detectan un negocio relativamente sencillo y de bajo riesgo, han ampliado su radio de acción y ya están operando en los pasos peatonales de camino a Pascuales, que se quedaron sin lámparas “pocos días después de su entrega”; la vía alterna construida entre la terminal terrestre y el aeropuerto, donde los malhechores arramblaron con “casi todo el cableado subterráneo”; la Perimetral, un ‘paraíso’ para los ladrones de transformadores; y el monumento de Guayas y Quil, inaugurado en julio. Allí se llevaron cuatro luminarias, emplazadas a doce metros de altura, y los cables de las cámaras de videovigilancia.

Por eso, el Municipio está trabajando con la Policía Nacional para intentar evitar que el cobre sustraído tenga salida en el mercado. Ya se han efectuado algunas batidas conjuntas, que se han saldado con detenciones. Pero como remarca Piedra, resulta muy complicado probar si el material requisado procede de instalaciones municipales. Entre otras cosas porque también roban “a empresas eléctricas y de telecomunicaciones”.