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Entre salsa, festejos y un viaje pendiente
La algarabía se adueñó del camerino tricolor luego de la clasificación, pero desde ya piensan en el próximo duelo.

José Cifuentes encontró una verdadera fiesta en el camerino de Ecuador tras la histórica clasificación a las semifinales de la Copa del Mundo sub-20. Él ingresó unos minutos después porque se quedó en la cancha cumpliendo con el protocolo y tomándose fotografías. Por eso se llevó la sorpresa.
Él relató que la salsa estaba a todo volumen y algunos de sus compañeros bailaban, saltaban y cantaban. Muchos, con sus teléfonos celulares, hacían publicaciones en vivo en sus redes sociales. Él no quiso sumarse, se quedó a un lado riéndose. “Yo bailo en la cancha”, dijo de forma burlona.
El volante de contención prefirió llamar a sus familiares, con quienes había conversado horas antes. Curiosamente, ellos le dijeron que en este cotejo iba a marcar. Y así fue.
Cifuentes fue el autor del primer gol tricolor. Entre bromas, contó que era la quinta vez que le salía un tanto de esa factura. Los practica durante los entrenamientos y aprovecha cada vez que tiene chances en los partidos. “Vi el espacio, le di con todo”, contó a EXPRESO.
Cuando entró el balón sintió un desahogo increíble. Fue su primer tanto en Polonia. Pero sobre todo sintió que se encaminaban. “Cuando Estados Unidos nos empató vinieron las dudas, pero nos sacudimos y volvimos al ataque”.
El autor del otro gol, Jhon Jairo Espinoza, confesó que le dedicó el tanto a su novia Génesis Mina. Ella fue la primera persona que le envió un mensaje felicitándolo por la clasificación. Sonriente, dijo que “ahora no paramos hasta pelear por el título”. Él estaba tan feliz que pasó por la zona mixta conversando con todos y minutos después regresó al camerino desde el bus. “Me olvidé el sánduche”, comentó el marcapunta.
Gonzalo Plata lo tomó como una revancha. “Estoy orgulloso de este grupo. Hemos callado bocas, pero también queremos agradecer a quienes sí creyeron en nosotros cuando las cosas no estaban tan bien”, manifestó.
Los festejos fueron cortos en el camerino. Después de todo, debían regresar a Gdansk. Allá, en el hotel, el chef Javier Campos los esperaba con una hamburguesa como premio. La dieta fue aprobada por el cuerpo médico, ya que si bien merecían salirse de la rutina alimenticia, también debían cuidarse para seguir en la alta competencia.
Ahora Ecuador viajará a Lublin (a 513 kilómetros). La logística los obligará a parar un día de prácticas con balón, para recuperar a los jugadores, tanto del partido de ayer como del viaje. Allá la Tri tratará de dar un nuevo golpe el martes, uno que sea definitivo para sacudir al mundo.