Un trabajador de la finca Angyrose coloca las rosas en la Rosematic 2.0 para clasificarlas.

Rosas escogidas por una maquina

El sector florícola busca automatizar procesos. En una finca, un sistema ahorra la contratación del 30 % del personal ¿Cuál es el futuro del trabajo?

Las manos y ojos humanos han sido reemplazados por cuatro cámaras de fotos, una computadora y una cinta transportadora. En la finca Angyrose (al sur de Quito), que pertenece a Naranjo Group, un sistema automatizado se encarga de verificar el tamaño del botón de una rosa, su apertura, el grosor y largo de su tallo.

El sistema fue implementado en 2017 por la florícola ecuatoriana, que exporta a diversos destinos del mundo, como Rusia o Estados Unidos. La inversión fue de $ 300.000 y el montaje estuvo a cargo de la firma holandesa Bercomex.

La Rosematic 2.0, el nombre que tiene la máquina, clasifica las flores por tonos de colores, tamaño y ancho del tallo y del botón. Además empaca, y corta los tallos de manera milimétrica. El sistema incluso está conectado a Holanda para recibir servicio técnico.

Gracias a la Rosematic 2.0, la florícola ya no incrementa las contrataciones de personal durante las épocas en que sube la producción, como San Valentín, entre enero y febrero, o el Día de la Madre, en mayo.

Es decir, Naranjo Group dejó de contratar en un 30 % más trabajadores (unas 14 personas) en días en los que se demandaba más mano de obra.

Ahora, los trabajadores se encargan de colocar las rosas en la máquina, y las cámaras de fotos toman imágenes para procesarlas y así poder clasificar el producto, explica Gabriel Villavicencio, técnico operador de la máquina en Angyrose.

Miryam Guanoquiza es parte del personal que labora en el área de clasificación y empaque de las rosas junto a la Rosematic 2.0. Ella trabaja desde la época en que la compañía todavía no tenía el sistema y asegura que las tareas se han facilitado.

Anteriormente Guanoquiza se encargaba de ejecutar a mano las tareas de la máquina junto a otros compañeros.

Incluso debían deshojar los tallos, es decir quitar el exceso de hojas, y eso podía lastimar sus manos. Ahora la máquina deshoja y la colaboradora únicamente debe verificar la presencia de alguna enfermedad.

“A mano yo clasificaba 22 mallas de flores cada hora. La máquina puede hacer hasta 800 mallas por hora”, comenta Guanoquiza.

A lo largo de la historia de la humanidad, los avances tecnológicos han motorizado varios procesos de transformación radical en las condiciones materiales y sociales de producción.

Actualmente, estamos siendo testigos de una nueva fase de transformación de la economía global: la Cuarta Revolución Industrial o Industria 4.0.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que este nuevo período se caracteriza por la digitalización del sector manufacturero, impulsada por el sorprendente aumento de los volúmenes de datos, la potencia de los sistemas computacionales y la conectividad a Internet.

En la finca Valleflor, en Pifo (nororiente de Quito), también han buscado incorporar procedimientos de automatización en su línea de producción.

Juan Pablo Sánchez, gerente técnico de la finca, cuenta que en el proceso de propagación de semillas, por ejemplo, han buscado innovar para incluir una máquina. Antes el proceso era “arcaico”, dice Sánchez, e implicaba mezclar algunos elementos, como sustrato, con pala. El método actual ahorra la contratación de personal.

“Normalmente teníamos 13 personas y hemos podido reducir ese número a 10 personas”, dice Sánchez.

¿Cuál es el futuro del trabajo frente a estos cambios? La Industria 4.0 está teniendo un fuerte impacto en el mercado laboral y en los nuevos perfiles que requiere, asegura un estudio de la consultora Deloitte.

Los ‘millennials’ de Ecuador se sienten poco preparados

Casi la mitad de los encuestados por la consultora Deloitte, a escala global, ve la Cuarta Revolución Industrial como una oportunidad para aumentar sus oportunidades de empleo, frente a un 15 % que considera que las nuevas tecnologías acabarán por reemplazar su puesto.

¿Cuál es la situación en el país? En Ecuador el 96 % de los ‘millennials’ creen que la tecnología beneficia mucho la forma en que trabajan. Sin embargo, el 65 % de ellos consideran que no están preparados para lo nuevo, pues la empresa en la que laboran los ayuda poco y nada a prepararse para la Industria 4.0 (industria inteligente).

El periodista Andrés Oppenheimer, columnista de The Miami Herald, El Nuevo Herald y más de 50 periódicos en el mundo, publicó en agosto de 2018 su cuarto libro denominado ‘¡Sálvese quien pueda!’.

Para esta publicación, investigó durante cinco años en tres continentes para entender cuál será el futuro del trabajo ante la automatización robótica y las manifestaciones de la inteligencia artificial.

Según el libro, el 47 % de los trabajos existentes corren el riesgo de automatizarse o volverse obsoletos, debido a los avances tecnológicos y el crecimiento de los productos y servicios en línea que están por venir en los próximos veinte años.