Rodrigo Borja Cevallos, su vida en un plumazo

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Rodrigo Borja Cevallos, su vida en un plumazo

‘En el ocaso’ es un libro abierto que desentraña una gran vida, intensamente recorrida, con un espíritu incorruptible ante todo.

Reconoce que sus más fieros adversarios políticos fueron Assad Bucaram, León Febres-Cordero y Abdalá Bucaram Ortiz.

Me recibe y de entrada me sorprende con un saludo cálido y espontáneo, mostrándome su casa con orgullo: “Esto lo hice con la venta de más de 50 mil ejemplares de mi Enciclopedia de la Política”, monumental obra que empezó hace muchísimos años, incluso antes de su presidencia, y que cuenta ahora con más de 41 mil páginas que resumen una vida entera de aprendizaje y conocimiento. A sus 84 años sigue escribiendo e investigando de manera metódica hasta las 12 de la noche, aumentando cada día su volumen. Es su legado, dice, y no se equivoca, pues es un instrumento de consulta desde todos los rincones del planeta. Antes de él, se cuentan otros libros y ensayos de acento político que le ayudaron en su momento a sostener a su familia. Desde hace décadas ha sido invitado a simposios, charlas y seminarios políticos alrededor del mundo.

Sus gestos y fluida conversación muestran, poco a poco, al hombre que lideró la política y la historia del Ecuador en el periodo de 1988 a 1992. Y si bien han pasado 26 años, Rodrigo Borja Cevallos seguirá siendo uno de los personajes más emblemáticos de la política ecuatoriana porque su rango y jerarquía no solo se enquician en su presidencia, sino también porque fue quien fundó la Izquierda Democrática y tres veces ejerció la diputación por Pichincha. Después de su retiro formal, no ha existido líder que logre remplazar su figura y protagonismo dentro de su alicaído partido.

Extremadamente sencillo y simpatiquísimo, comparto su mesa con un almuerzo light, lechugas con patitas de pangora. Y cuenta que de Fidel Castro aprendió a que se vive mejor comiendo poco. Pero el secreto verdadero para mantenerse saludable también está en su bicicleta estática y su máquina de pesas, además de jugar tenis dos veces a la semana en su club de toda la vida.

53 años de matrimonio

En su juventud fue amante de los carros y la velocidad. También jockey en el extinto hipódromo de Quito, mientras cursaba el último año escolar en el colegio Americano. En esos tiempos, dice, era un chico mujeriego y conquistador. Hasta que se cruzó en su destino Carmen Calisto, y su corazón se paralizó. No paró hasta saber quién era y conquistarla poco a poco, aunque no fue nada fácil. Tuvieron que esperar cinco años para poder casarse, hasta que Borja ganara 5.000 sucres mensuales, pasados los 30. De eso, ya son 53 años de un feliz matrimonio en el que, dice, jamás recibió reclamo alguno por los incontables momentos dedicados a la política, guiado por sus inclaudicables principios y metas de vida.

Y es que su carrera política absorbió su vida familiar y de tanto transitar por todos los rincones del país, conociéndolo y viviéndolo, se perdió muchos episodios importantes de sus cuatro hijos, ahora grandes y bien establecidos. Sin el apoyo y lealtad de Carmen, nada hubiese sido posible.

Su despertar en la política

A pesar de su apellido de abolengo, no tuvo fortuna. Su padre, recuerda, fue un hombre quebrado, lo que lo obligó a trabajar desde muy joven. Estudió Ciencias Políticas y luego se doctoró en Jurisprudencia, siendo dirigente estudiantil de la Asociación de Derecho de la UCE (datos documentados en su biografía). Siempre radical de pensamiento, Rodrigo Borja descubrió la ‘social democracia’ mientras leía una revista de corte político en el aeropuerto de Barajas. Y quedó cautivado. Así fundó su partido junto a un grupo de ideólogos que compartían su postura, llegando a la presidencia en un cuarto intento.

En su amplio estudio (lo mejor de la casa) se expone lo que ha sido la vida del expresidente, con fotografías que perennizan momentos históricos junto a grandes personajes como Francoisse Miterrand, Li Peng u Olof Palme, el líder político que más ha admirado por su gran inteligencia y sencilla forma de ser. Gracias a sus hijas, en el luminoso lugar se destacan también las medallas y reconocimientos recibidos a lo largo de su vida, que no son pocos. Y entre anécdotas y parajes de vida que bien pueden servir para un gran libro, menciona que sus más fieros adversarios políticos fueron Assad Bucaram, León Febres-Cordero y Abdalá Bucaram Ortiz.

¿Miedo? Solo una vez

Reconoce que una sola vez sintió miedo, muy joven aún, al ser retado a duelo por una joven que había resultado estar casada. Recibió un impacto de bala en la clavícula y la seña del evento perdura. No obstante, con el transcurrir del tiempo, contempla la muerte sin temor. Perdió la fe en Dios al rechazar la pobreza que veía en todos lados. Demasiada miseria y eso, sostiene, no puede permitirlo un Dios. Y no ha existido argumento alguno que lo haga cambiar de parecer. Ateo por principio, Rodrigo Borja es un hombre escudado en sus libros, que lo han enriquecido interiormente.

Dedicado a escribir

El exmandatario vive en paz, con vínculos familiares muy estrechos y satisfecho de haber luchado en contra de la corrupción. Le pregunto entonces: ¿Cómo ha puesto en práctica su doctrina en la vida cotidiana? Y me presenta a doña Susana, quien lleva trabajando 53 años en la familia Borja Calisto, siendo parte de los suyos. Con el sueldo recibido construyó un edificio de tres plantas y ha educado con dignidad a sus hijos.

Y aunque afirma que la suerte lo ha acompañado la vida entera, es un hombre que sin duda ha trabajado duro y que ahora se da el lujo de hacer lo que más le gusta: escribir todos los días, con una mente lúcida y sin dejo alguno de vanidad por lo que algún día tuvo o fue. Lo que tiene hoy le basta y sobra, con la certeza de un camino bien recorrido.

Personal

- Expresidente de la República del Ecuador (1988-1992).

- Edad: 84 años.

- Doctor en Jurisprudencia.

- Autor de la Enciclopedia de la Política.

- Casado con Carmen Calisto Ponce.

- Hijos: Gabriela, María del Carmen, Rodrigo y Verónica.