Actualidad
Reservas de porvenir
Los jóvenes insisten en ser el presente cuando se los vincula a la esperanza (o a la frustración) de lo que vendrá. Sin intentar mediar, cabe decir que, incluidas razones vinculadas a la dialéctica, las nuevas generaciones son el hoy sin dejar de ser el mañana. Lo dejo así para prevenir discusiones bizantinas respecto a su rol en los tiempos que corren donde, sin duda, cumplen importantes labores, sobre todo cuando más allá de otras tareas, se dedican especialmente a la de prepararse para enfrentar responsablemente los desafíos que vienen.
Y lo señalado intenta ser preámbulo de experiencias gratas de estos días, que quiero compartir con los lectores.
La primera se dio en la Fundación Ecuador, que entregó certificados a la IV promoción de su programa Jóvenes con futuro. Durante seis meses, con el apoyo de distintos grupos empresariales, esos jóvenes, de diversos sectores de la ciudad, se capacitaron en las imprescindibles nociones de emprendimiento que la sociedad actual hace imperativas para todos. Da gusto conocer a chicas y chicos de diversos colegios públicos entrando a realizar actividades que los convierten en pequeños empresarios, en innovadores.
En la noche fue en la Universidad Católica, donde pude escuchar a los participantes en el concurso de oratoria Nicolás Castro Benítez, que promueve Aquiles Rigail y que ahora contó con el apoyo de la dirigencia estudiantil presidida por Héctor Vanegas y el Club de Oratoria y Debates, conducido por Daniela García. Cada vez son mejores las intervenciones. Los futuros abogados han crecido en su capacidad de decir en cuanto a forma y fondo, lo cual en medio de tantos charlatanes llena de regocijo y hace prever un renacer del ejercicio del Derecho, tan complicado estos días.
Finalmente, el 10 de Agosto lo conmemoré dignamente en el emblemático IPAC, el Abdón Calderón, que entre sus valores tradicionales cultiva también un elevado civismo. Una recreación de la gesta quiteña me retrotrajo a sentimientos que no deberíamos abandonar jamás: el sentido de la gloria de nuestros próceres y su lección de amor inclaudicable a la libertad.
P.S. ¡Bienvenida María Josefa!
huertaf@granasa.com.ec