Reposicionar y revalorizar la agricultura

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Reposicionar y revalorizar la agricultura

Hoy es el día mundial de la agricultura. Fecha emblemática y momento oportuno para la reflexión a fondo sobre la importancia de esta actividad productiva de la sociedad. Pues solo por ella y el trabajo de los hombres fue posible que la humanidad pase de la trashumancia al sedentarismo y la estabilidad alimentaria.

También la historia señala que paralela a la revolución comercial se produjo la “revolución agrícola”. Desde ahí las sociedades aseguraron excedentes en las cosechas y así el mundo pudo superar las hambrunas, la escasez y la precariedad alimenticia. Este fue su segundo gran aporte.

El tercero surgió en el mundo contemporáneo. Nació como lo que hoy se llama “revolución verde”, que es el proceso que define y caracteriza el gran esfuerzo e importante aporte que ha venido realizando la agricultura para mejorar e incrementar su producción y su productividad. Especialmente para la provisión y el alcance de la seguridad alimentaria. Se dio entre los años 1960-1980.

Luego vinieron otros logros: la sustentabilidad agrícola, la agricultura orgánica, etc. Esto nos dice claramente que esta economía siempre ha sido una expresión del esfuerzo social y humano para aumentar y mejorar la producción de alimentos. En el país mucho se ha dicho sobre ella. Sin embargo, poco o nada se ha hecho para ayudar al sector y para optimizar la condición de quienes se dedican a esta tan importante acción económica y laboral que se realiza en los campos del Ecuador.

Atrapados y obnubilados por la obsesión petrolera, desde 1970 al presente la agricultura ha sido el “patito feo” y el “pariente negado” de la economía nacional. No obstante, a partir de ella, especialmente por la de exportación, el país ha recibido miles de millones de dólares en divisas. Asimismo, la sociedad ecuatoriana registra sus valiosos aportes para tener seguridad alimentaria.

Todo el esfuerzo del sector no ha sido correspondido por los diferentes gobiernos. Aún hay una grave y creciente deuda social, política y gubernamental hacia la agricultura nacional y regional. Ojalá en este día a quienes les corresponde ayudar y apoyar, piensen en la imperiosa necesidad de que desde las esferas oficiales se reposicione y revalorice tanto la agricultura, como el rol de los agricultores.