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El remezon afecto la operacion en algunos aeropuertos del pais

Los edificios y otro tipo de infraestructura que sirven de base de operaciones del transporte aéreo y terrestre de Guayaquil no sufrieron mayores daños por el terremoto, pero en cambio el servicio que brindan sí fue alterado parcialmente la noche de ayer.
El servicio más perjudicado fue el aéreo, que debió suspenderse en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo hasta segunda orden, debido a que el radar y la torre de control se quedaron sin energía. “Están con planta de emergencia, pero los detalles de eso ya tiene que darlos la Dirección General de Aviación Civil”, señaló a EXPRESO Ángel Córdova, gerente general de Tagsa, empresa que administra el aeródromo.
En la terminal de pasajeros también se suspendieron momentáneamente las actividades tras el movimiento telúrico, ya que ordenó la evacuación de empleados y usuarios, especialmente porque se produjeron algunos daños en vidrios, cielo raso y otras áreas.
A la medianoche, la Dirección de Aviación Civil informó que a diferencia de los aeropuertos de Esmeraldas, Manta y Salinas, los demás “no reportan ninguna novedad y se encuentran operativos”.
En cuanto a las paradas y terminales de la Metrovía, no reportaron afectación y el servicio de transporte urbano no fue interrumpido, aunque sí se buscaron rutas alternas para no transitar por los túneles y por el sector del colapsado paso a desnivel de la av. de las Américas.
Federico Von Buchwald, presidente de la Fundación Metrovía, indicó a este Diario que, por ejemplo, la ruta que sale desde la terminal Río Daule hacia el sector de la Universidad Laica, no se hizo con los grandes buses articulados sino con alimentadores, debido a las complicaciones del tránsito, “pero la idea es no dejar de dar el servicio a la gente”.
La terminal terrestre, así como otros inmuebles públicos no reportaban daños, al menos de consideración, hasta el cierre de esta edición. Y eso que Guayaquil tiene edificios emblemáticos como el de la Gobernación, el Municipio, la Catedral y otras iglesias, los cuales fueron construidos en la primera mitad del siglo pasado.
El comercio también sufrió pérdidas de materiales al caerse el tumbado en algunos locales de las bahías y al caerse perchas en algunos supermercados.