Regata a Posorja, una pasion “adictiva”

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Regata a Posorja, una pasion “adictiva”

Los ganadores no recuperan ni el 25 % del valor invertido en la preparación. Los deportistas la consideran un desafío irresistible

Capitanes de los equipos concursantes.

Solo quien ha experimentado el desafío de pasar alrededor de siete horas luchando contra la naturaleza, al límite de la resistencia física y mental, puede comprender el motivo por el que la Regata Guayaquil-Posorja está cerca de cumplir 78 ediciones, sin contar con los recursos económicos de otras disciplinas.

Eduardo Dueñas participó por primera vez en 1982, cuando tenía 19 años. Hoy, con 54, recuerda que las pocas veces que estuvo ausente fue por estudios o por un problema de salud (hernia discal).

“Cuando uno ingresa al agua y aprende a remar experimenta sensaciones inigualables. Se dice que hay cosas en la vida que el dinero no puede pagar y esta es una de ellas. Antes, al ganador le daban un trofeo, el beso de la reina y un pequeño reconocimiento... le aseguro que la plata era lo menos importante”, asegura Dueñas.

Los impuestos han disparado los costos de los implementos. Un equipo invierte alrededor de 4.000 dólares en la preparación que se inicia con cuatro meses de anticipación, si logra ubicarse entre los tres primeros recibirá un premio de 1.000 dólares, es decir, los que ocupan un lugar en el podio apenas recuperan un 25 % de la inversión realizada.

Los deportistas subrayan la palabra inversión porque para ellos no representa un gasto.

“No venimos por el dinero. Los verdaderos amantes del deporte tenemos el privilegio de participar en esta prueba. La regata es pasión, es algo que muchas personas no entenderán, porque para entenderlo hay que vivirlo”, dice Cristian Franco, capitán del equipo Astillero.

Sus palabras explican el motivo por el que la regata sigue vigente pese a la crisis. Aquí se navega contra viento y marea.

Lo que la tiene viva

Desafiar los límites: El deportista rema en la oscuridad, pasando de la mansedumbre del río a la imponente fuerza del mar. Desafiar a la naturaleza es un privilegio de pocos.

Tradición familiar: La primera competencia se dio en 1940. Diversas generaciones han crecido con la prueba de 49 millas náuticas, considerada la más extensa del mundo.

Se mueve el comercio: La llegada de deportistas, organizadores y periodistas activa el comercio en Posorja. Es el evento del año.

Apoyo de instituciones: Además de la empresa privada, el Municipio de Guayaquil aporta con 25.000 dólares.