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Los rectores piden mayor rol de los padres en casos de drogas
Las autoridades de 250 planteles considerados vulnerables participan en un taller para crear un plan de prevención. Solicitan intervención familiar urgente.

Que los padres de familia acepten que sus hijos consumen drogas y que se preocupen por ser parte de los procesos de desintoxicación y acompañamiento que recomiendan los especialistas. Esa es la principal solicitud que realizan la mayoría de rectores de las 250 unidades educativas fiscales y fiscomisionales de Guayaquil que han sido consideradas vulnerables, por lo que los directivos se reúnen esta semana para realizar talleres que les permitan implementar planes de intervención relacionados al consumo.
Las autoridades consideran que los ministerios pertinentes deben impulsar la creación de una política específica que obligue a los padres a seguir los protocolos estipulados, pues aunque se identifiquen los casos de consumo y tráfico dentro de los planteles, los tratamientos suelen frenarse cuando les toca a los progenitores hacerse cargo.
“Los papitos se han descuidado mucho de los chicos. Está muy bien toda la ley que nos han implementado a los maestros, pero en esta ocasión debe haber una regulación para los padres también. El rol de los padres es el más importante, pero ellos se escudan en su trabajo”, explica Diana Cajamarca, rectora de la escuela República de Colombia.
Según los protocolos socializados por el Ministerio de Educación, si se presenta un caso de consumo o presunción de comercialización de drogas, los padres deben “garantizar el bienestar de sus hijos con corresponsabilidad y apoyo con la institución educativa” y firmar un acta de compromiso. Sin embargo, dicen los directivos, el compromiso poco se cumple y no hay una base legal que obligue a los progenitores a asumir su responsabilidad.
Nerio Castillo, rector de la unidad educativa República de Francia, dice que el desinterés de los padres de familia en las actividades extracurriculares de sus hijos perjudica a los menores. “Los padres deberían involucrarse más. Nosotros estamos coordinando talleres con los padres, pero la aceptación no es la adecuada”.
“El padre de familia se niega a creer que el hijo consume droga y su rol es el primordial. Los padres no participan y nos toca estar detrás de ellos para que se cumplan los objetivos”, precisa Andrea Zavala, rectora de la unidad educativa Profesor Eduardo Flores.
En la última encuesta sobre Uso y Consumo de Drogas en Estudiantes de noveno, primero y tercero de bachillerato, realizada en 2016, se identifica que la edad promedio de inicio del consumo de estupefacientes está entre los 14 y 15 años de edad.