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Recordando a Fybeca
El 19 de noviembre de 2003 en operativo policial realizado en una sucursal de las farmacias Fybeca en La Alborada, norte de Guayaquil, se registró la ejecución extrajudicial de ocho personas que supuestamente habrían intentado asaltar y robar dicho establecimiento. Por ello, 13 involucrados fueron sentenciados en septiembre de 2015 como coautores, entre ellos 9 policías. Pero en el mismo operativo se registró la desaparición de otras tres personas: César Mata Valenzuela, Erwin Vivar y Johnny Gómez, sobre las que no se había tomado disposición judicial alguna. Tras casi 14 años, el conjuez de la Corte Nacional de Justicia, Iván Saquicela, acogiendo dictamen acusatorio del fiscal Carlos Baca, dictó la semana pasada auto de llamamiento a juicio contra los 11 expolicías procesados en el denominado Caso González y otros, esta vez por el delito de plagio o desaparición forzada de las tres personas antes nombradas, hecho acaecido durante el mismo operativo policial del 19 de noviembre de 2003, teniendo en cuenta que la desaparición forzada de personas es un delito de lesa humanidad y por tanto imprescriptible. Según el dictamen fiscal, el operativo policial habría estado liderado por el oficial Eduardo González y el jefe de la Policía Judicial del Guayas de ese entonces, a quienes llama coautores del delito. Nadie ignora que González se encuentra radicado en EE. UU. desde hace años. Cabe recordar que Erwin Vivar fue ubicado por la Fiscalía en Venezuela, revelando en su testimonio que él junto con Johnny Gómez habían sido lanzados al estero Salado por dos policías, quienes les dispararon, habiendo Vivar logrado escapar con vida protegiéndose tras el cuerpo de Gómez y sumergiéndose en el agua. Luego huyó al exterior, donde se encuentra bajo el programa de Protección a Víctimas y Testigos. El caso fue conocido también como ‘Las Dolores’, por ser el nombre de pila de las cónyuges de tres de las víctimas del polémico operativo, una de ellas del mensajero de la farmacia, la otra de un pastor evangélico que había acudido a hacer una compra de pañales y la otra de Johnny Gómez, a quien su mujer reconoció por la foto del periódico en que cubierta la cabeza por su propia camiseta era detenido por un agente X, vestido de civil, fotografía que se hizo emblemática.