Actualidad
Real o imaginario
La prensa estadounidense parece tener una nueva obsesión: el resurgimiento de la Guerra Fría. La última portada de la revista Time lo dice todo: el “Kremlin” invadiendo, devorando a la Casa Blanca. Las últimas noticias en los canales americanos se enfocan principalmente en las estrategias de este viejo enemigo con el que se vuelven a encontrar. De alguna forma, Putin ha logrado secuestrar la democracia estadounidense, infiltrándose en el sistema, para desde adentro utilizarlo a su conveniencia. Su primera victoria, Donald Trump. Desde la retórica mediática, “los rusos” en contubernio con el candidato que defendería sus intereses en cuestión política exterior, acabaron con la campaña de Clinton, “hackeando” a los demócratas y publicando los “mails” donde se demostraba cómo el partido había favorecido las primarias para que Hillary sea la candidata, no Bernie Sanders.
Sin esta manipulación, probablemente diferente hubiera sido la historia. ¿Quiénes fueron los culpables? Para los medios, los rusos. La marea roja que resurge causando polémica, restando votos, convirtiéndose en los titereros de la voluntad popular americana. Ellos vulneraron su democracia. En primer lugar, no deja de resultar irónico que el gobierno que por excelencia ha intervenido en la política interior de otros países (y no publicando “mails”; estoy segura de que su apoyo crediticio y militar a Pinochet y a las milicias nicaragüenses es un poco más invasivo en el destino de un país), ahora denuncia interferencia en su soberanía. En segundo lugar, su obsesión por llevarle la contra a Trump y convertirlo en el enemigo logró que perdieran el enfoque. Quien manipuló realmente la voluntad popular (de forma tangible) fueron los demócratas en sus procesos internos. ¿Por qué la crítica no estuvo al verdadero mal? Existe otra lectura, la identidad cultural de los estadounidenses se forjó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se consagraron como los vencedores. Desde entonces siempre han buscado “un enemigo” que los aglutine en la lucha. Ya sean los nazis o los comunistas. Y cuando no hay, se los inventan.