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Una real audiencia de conciliacion espiritual
En las reuniones religiosas se acostumbra pedirle perdón a Dios por las ofensas que hemos hecho a otros y perdonar a los que nos han ofendido. Eso de nada sirve (ni en lo práctico ni en lo espiritual) ya que lo que Jesús nos ordena (no aconseja ni sugiere) en Mateo 5:23 y 24 es que vayamos personalmente donde nuestros ofensores u ofendidos a solucionar el problema en una sincera audiencia de conciliación espiritual. Esa actitud positiva nos libera de rencores y odios por lo que nos hayan hecho; y de cargos de conciencia y remordimientos por lo que nosotros hayamos hecho de malo a otros. Vivir con esos lastres mentales afectan la salud física y emocional y deterioran nuestras relaciones personales.
Miguel Ulloa Paredes