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"No quiero flores, quiero justicia": madres que han perdido hijos por la violencia

Cuando el dolor se hereda: madres que han perdido a sus hijos por la violencia

Elizabeth Otavalo con su nieto Isaac, de 15 años. En medio, una imagen de María Belén Bernal.

Elizabeth Otavalo con su nieto Isaac, de 15 años. En medio, una imagen de María Belén Bernal.Ángelo Chamba.

Rosero Mariela
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En un pa칤s marcado por la violencia, la migraci칩n y la incertidumbre, ser madre en Ecuador es un acto diario de resistencia. Este especial re칰ne historias reales de mujeres que cr칤an con miedo, amor y coraje en medio del caos. Madres que han perdido a sus hijos, que los ven partir en busca de un futuro mejor, que enfrentan la delincuencia desde la trinchera de sus hogares o desde sus uniformes. A trav칠s de testimonios, datos y an치lisis, EXPRESO rinde homenaje a las mujeres que sostienen este pa칤s desde el coraz칩n y la lucha silenciosa.

Nadie deber칤a poder dormir tranquilo ni mirar a los suyos y sonre칤r, cuando acaban con la vida de una mujer. Esa es la sensaci칩n que queda al escuchar a Elizabeth Otavalo. "El D칤a de la Madre se siente a칰n m치s dolor. Mi Isaac se qued칩 sin Mar칤a Bel칠n y yo sin mi hija. La extra침o, me hace falta, quiero que est칠 conmigo. Siento que a mi hijo- nieto le heredo esta sed de justicia", dice.

La lucha por la justicia

En septiembre del 2022, el mundo de Elizabeth y de Isaac se desmoron칩. Pareciera que luego de un terremoto, las r칠plicas no hubieran cesado. La mujer, de 56 a침os, ha recibido un golpe y otro y otro golpe, desde que su hija, de 34 a침os, fue v칤ctima de femicidio, en manos de su pareja, Germ치n C치ceres, en las instalaciones de la Escuela Superior de Polic칤a General Enr칤quez Gallo, en Quito.

En Ecuador, quiz치 muy pocos no conocen el caso. Todos quedaron conmocionados al saber que un polic칤a mat칩 e intent칩 desaparecer el cuerpo de su pareja. Luego, en diciembre 2022, fue capturado en Colombia, a donde huy칩, con otra identidad. Pero nadie sabe lo que Elizabeth Otavalo ha enfrentado junto a su hijo-nieto Isaac, como ella lo llama.

El impacto de la noticia hizo que el caso se mueva, en lo judicial, aparentemente. En mayo del 2023, finalmente, el femicida, que confes칩 haber asesinato a Mar칤a Bel칠n Bernal, fue condenado a 34 a침os y ocho meses de prisi칩n.

Pero, solo en primera instancia. "Luego este señor apeló y han pasado dos años y la justicia está durmiendo. No pasa nada, no sé qué pretenden, qué negocian. Hubo jueces suspendidos y luego otra vez reintegrados. Enfrentamos fraude procesal, el Instituto de Seguridad Social de la Policía (ISSPOL) le quiere cobrar a mi nieto por la casa (que compró su mamá) y va pasando el tiempo, así como la efervescencia del caso, el supuesto acompañamiento no existe. No hay un sistema de protección que nos auxilie", denuncia Elizabeth Otavalo.

"Un duelo que solo se puede superar con justicia": Alexandra Serrano/ psicóloga

Este tipo de duelos difícilmente se pueden superar, explica la psicóloga Alexandra Serrano. "No es un duelo cualquiera, por lo traumático de las muertes violentas, de los femicidios. Son muertes inesperadas, en condiciones de mucha humillación, de quitarle la dignidad a la víctima. Son heridas que laceran el tejido social", anota.

Serrano cita a la mexicana Marcela Legarde, antrop칩loga e investigadora feminista, para se침alar que hay una doble agresi칩n, la del femicida como tal y la del Estado c칩mplice de que haya sucedido. "Las instituciones permiten que se den las condiciones propicias para los femicidios y una vez que ocurren, los Estados permiten que queden impunes y se vuelve una herida que hace el Estado a esa persona y a la familia".

Un dolor que no quiere heredar a su nieto

Elizabeth Otavalo recuerda que ninguna madre est치 preparada para perder a una hija, tampoco un hijo para perder a su madre. "Nos quedamos sin ella y tambi칠n pobres, viviendo un dolor para toda la vida. Bel칠n me hace falta, la extra침o, quiero que est칠 aqu칤 conmigo y lo m치s doloroso es esperar el d칤a en que me encuentre con ella y volverla a abrazar. Quiero preguntarle si esta lucha fue en vano", cuenta. Y tambi칠n que est치n en terapia psicol칩gica y que en las noches se imagina que su hija la abraza, "me apapacha".

La madre de Mar칤a Bel칠n Bernal dice que nadie va a entender su dolor. "Pasa el tiempo y heredamos esta sed de justicia a los hijos v칤ctimas de femicidio y no es justo, ellos necesitan tener una calidad de vida, luego de enfrentar un dolor tan grande. No quiero heredarle este dolor a Isaac. Ya Bel칠n no est치 y es muy dif칤cil entender que jam치s volver치. Tengo que secarme las l치grimas y avanzar, trabajar para mantener a mi hijo-nieto. Es falso que se nos abren las puertas, que me han dado la mitad de un centavo. He perdido y he vendido lo invendible para sostener juicios y manutenci칩n".

Una serenata para María Belén Bernal

Isaac, seg칰n cuenta su abuela, no quisiera estar en ning칰n programa por el D칤a de la Madre. Hace un a침o volvi칩 a tocar el viol칤n. Lo dej칩 porque estaba acostumbrado a tocarlo, mientras su mam치 revisaba casos. Se ha refugiado finalmente en la m칰sica. Y este domingo 11 de mayo del 2025 esperan juntos, abuela y nieto, visitar a Bel칠n. Su hijo le tocar치 el viol칤n.

En medio del dolor, Elizabeth Otavalo cuenta que se reuni칩 con el ministro del Interior, John Reimberg, quien "est치 abierto para tratarnos de ayudar. Me dijo que va a buscar una forma de solucionar el problema que tenemos porque el ISSPOL quiere cobrarle a mi nieto, de 15 a침os, por la hipoteca de la casa. Espero que no sea un ofrecimiento m치s, he vivido tantos, de Juan Zapata, Henry Cucal칩n, Guillermo Lasso y nada. Todo se ha quedado en nada, el Ministro del Interior me dijo: 'Se침ora Elizabeth le vamos a ayudar'. Espero por eso, no es caridad, existi칩 un seguro de desgravamen".

Una herida abierta

En abril del 2024, el cuerpo de Milena Cede침o, de apenas 20 a침os, fue encontrado por la zona del volc치n El Coraz칩n, en el sur de Quito. Se sabe que la mataron el 30 de marzo. Ella, tres meses y medio antes hab칤a llegado a la capital, para trabajar. A diario se comunicaba con su mam치 Narcisa, que se qued칩 en su natal Quevedo. Una pareja fue procesada. Pero en marzo fueron declarada inocente.

"Este ser치 otro D칤a de la Madre m치s. Me siento agotada, sin 치nimos. Pero buscando fuerza porque hay que pelear y ser constantes para obtener lo 칰nico que quiero: que se haga justicia, del resto se encargar치 Dios. A la pareja se le declar칩 inocente. Pese a que las investigaciones dicen que mi hija Milena estuvo en su departamento, la emborracharon. Por el GPS del carro que alquilaron se supo d칩nde la botaron. 칄l no se quiso hacer la prueba de ADN, para confirmar la violaci칩n".

Ha pasado un a침o y un mes desde que se supo de este crimen. La madre de Milena dice que solo espera por la sentencia escrita, para apelar. Pero teme que la pareja se vaya del pa칤s. 칄l es peruano y ella de Quevedo. "Dios se encargar치 de su parte, pero voy a seguir hasta lo 칰ltimo, por la justicia terrenal", comenta Narcisa y tambi칠n que teme por la seguridad, de sus hijas, de 8, 14 y 17 a침os.

"Mi hija pequeñita llora por las noches. Recuerda las palabras de su hermana mayor, le decía que ella era la favorita de sus hermanas. Hay un vacío".

Sin justicia se revictimiza a las madres

La psic칩loga Alexandra Serrano sostiene que uno de los elementos centrales de la reparaci칩n es la justicia. "La justicia sirve para poner orden en la anomia. Si alguien no respeta las normas, la justicia restaura el orden. Es como que obra para decir que perdonen por un error en particular y eso deja la sensaci칩n de que la sociedad sigue siendo segura para todos. Sin justicia hay revictimizaci칩n, se muestra que no hay ninguna protecci칩n ni garant칤a ni pacto de convivencia. La herida queda en la sociedad en su conjunto. La persona que cometi칩 un delito debe ser castigada, reparada, indemnizada o lo que fuera. As칤 la sociedad puede seguir funcionando".

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