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Puerto Rico y su quinto intento descolonizador
Los boricuas son ciudadanos estadounidenses, pero no pueden votar en las elecciones presidenciales y están representados en el Congreso de Estados Unidos por un comisionado con voz, pero sin voto.

Divididos entre la ciudadanía estadounidense y el orgullo boricua, los puertorriqueños se pronunciarán hoy sobre su compleja relación con Washington en un referendo no vinculante que propone “descolonizar” la isla y que será boicoteado por la oposición.
Con la bancarrota financiera de la isla como telón de fondo, el gobernador Ricardo Rosselló quiere cumplir su promesa de convertir a Puerto Rico en un estado de EE. UU. en toda regla, fuera de su actual estatuto intermedio.
La isla acumula una deuda de más de 70.000 millones de dólares y está sumida en la mayor quiebra que haya padecido una entidad local estadounidense. Sus finanzas ahora están bajo el control de una junta de supervisión fiscal designada por Washington.
No es el mejor momento para convencer a EE. UU. de absorber la isla, dicen los críticos del referendo, cuyo resultado no será vinculante para Washington.
Tanto independentistas como partidarios del actual estatuto de estado libre asociado consideran que la consulta es una farsa.
“La inmensa parte de la población no está lo suficientemente educada como para reconocer que somos una colonia”, se indigna Dafne Elvira, una artista de 52 años que salió a tomar aire a la plaza del ayuntamiento, en el viejo San Juan.
Pero para el gobernador Rosselló, quien asumió en enero, el referendo tiene mucho que ver con la crisis actual.
“La Junta puede existir porque Puerto Rico tiene una relación inequitativa con el gobierno federal”, dice Christian Sobrino, principal asesor económico del gobierno. Por eso las finanzas fueron puestas bajo tutela de una comisión creada en Washington
Excolonia española convertida en territorio estadounidense a fines del siglo XIX, la isla de 3,5 millones de habitantes tiene su propio gobierno (bajo el estatuto de estado libre asociado) desde los años 1950.
En el último referendo de 2012, la mayoría de los electores dijeron estar descontentos con el estatuto actual. Pero no cambió nada bajo el gobierno anterior del Partido Popular Democrático, y el gobernador Rosselló quiere volver a intentarlo.
En las calles de San Juan se puede ver ocasionalmente un cartel en apoyo a la incorporación a EE. UU. como su estado 51, pero en general hay pocas señales de interés en el referendo, que es el quinto que celebra la isla desde los años 1950.