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Proteina en polvo: aliada de los deportistas
Cada vez con más frecuencia se evidencia en redes sociales el furor de esta novedosa suplementación; pero, ¿cuáles son realmente los beneficios de la proteína en polvo y quiénes están aptos para consumirla?

Cada vez con más frecuencia se evidencia en redes sociales el furor de esta novedosa suplementación, creando mitos como: su uso aumenta instantáneamente la musculatura, da energía y hasta ayuda a bajar de peso a quien la tome; pero, ¿cuáles son realmente los beneficios de la proteína en polvo y quiénes están aptos para consumirla?
Uno de los principales usos de este complemento —que se mezcla con agua o leche— es consumirlo después del entrenamiento físico con el fin de recuperar y regenerar el músculo cansado, explica la nutricionista deportiva Viviana Zambrano.
“El cuerpo necesita proteínas para formar nuevas estructuras, si no se las damos, se genera un catabolismo muscular el cual hace que el organismo busque nutrirse, a través de los tejidos, consumiendo de esa forma la masa muscular”, dice, al tiempo que señala que no por ingerirlas quemará grasa o va a crecer inmediatamente el músculo. Para que eso ocurra se necesita que exista una hipertrofia muscular más la incorporación de este macronutriente y carbohidratos”, enfatiza Zambrano.
Lo importante —prosigue— es que el cuerpo obtenga proteínas luego de este desgaste. Pero ¿por qué se las obtiene de otras fuentes como la animal o vegetal? Zambrano explica que la ventaja del suplemento en polvo es que ya está hidrolizado, es decir, la absorción es rápida —en 20 minutos— y no necesita digerirse para llegar a metabolizarse.
Este tiempo es crucial porque luego de entrenar existe una ventana metabólica que dura aproximadamente 30 minutos en donde todo lo que se ingiera ayudará a regenerar tejidos, articulaciones y músculos; y como la proteína obtenida de fuentes como el pollo, carne o huevos se demora más de 40 minutos en digerirse, se pierden los citados beneficios”.
No es para todos
Hace hincapié Zambrano en que el consumo de proteínas no es para todos los que se ejercitan. Están específicamente recomendadas para deportistas que realicen largos entrenamientos —de una hora y más— que demanden de un alto nivel de resistencia, fuerza, potencia y desgaste. Patinaje, remo, canotaje, fútbol, básquet, gimnasia, levantamiento de pesas y natación son algunos ejemplos.
“Si no está en un periodo de competición y solo se ejercita para mantener un buen estado físico o por recreación no debe suplementarse porque basta con la comida diaria”, acota.
A criterio del deportólogo Andrés Arce, antes de consumir cualquier tipo de suplemento o comenzar un régimen alimenticio es primordial efectuar una valoración de la composición corporal para determinar la condición física y salud de la persona y así definir cuál es el tipo de proteína y la cantidad que requiere.
“De exceder los gramos indicados, podrían verse afectados principalmente el riñón e hígado, encargados de metabolizar y procesar este macronutriente”.
Según los entrevistados, es contraproducente su consumo en adolescentes menores de 16 años, pues puede afectar el proceso natural de crecimiento, las mujeres embarazadas sin consentimiento médico, pacientes diabéticos, con insuficiencia renal o que estén en proceso de diálisis.
Porción adecuada
La nutricionista Irene Ávila explica que el cálculo de la cantidad de gramos por consumir depende del nivel de actividad. Por ejemplo, si es alguien que hace ejercicios solo para mantenerse saludable debe multiplicar su peso en kilogramos por 0,8. El resultado será el número de gramos que debe repartir en todas sus comidas durante el día sin requerir de suplementación.
Pero si se trata de un deportista de alta intensidad, al multiplicar su peso en kilogramos por 1,5, el resultado será mayor, y tiene la opción de acudir a las proteínas en polvo.
¿Se puede intercambiar una comida completa por este suplemento proteico? Solo ocasionalmente. Ya que según Zambrano este no contiene todas las vitaminas y minerales que sí hay en un plato de comida variado. Explica que al ser un producto líquido, sin masticar, no se genera la sensación de saciedad ni se da el proceso completo de la digestión. “A largo plazo puede desarrollarse gastritis y daño de la barrera intestinal porque los órganos se atrofian al no necesitar metabolizar los nutrientes”, comenta.
Detalles
• Las proteínas son elaboradas principalmente a base del suero de leche, albúmina (clara) del huevo, soya, trigo, arroz o guisantes. Pueden incluir otros ingredientes como la cafeína, L carnitina o quemadores de grasa.
• Este producto también es utilizado por los especialistas en nutrición en el área clínica cuando existen pacientes en estado crítico con falta de musculatura por casos de desnutrición, quemados o en posoperatorios.
• Revise que el producto tenga las licencias y certificaciones de distribución. Y guárdelo en espacios secos, que no estén expuestos a la humedad o calor excesivo.
• Las barras y demás postres proteicos son snacks rápidos para una emergencia, pero siempre debe leer el aporte de proteína en cada porción y que no contengan azúcares añadidos.