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Diario Expreso Ecuador

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Prisas para el viaje

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Ecuador insiste otra vez en la fórmula de la última hora. Esta vez mete las prisas en la maleta de los venezolanos para forzarles a moverse a doble o triple de velocidad. Desde el sábado pasado solo pueden entrar al país los venezolanos que salieron del suyo con pasaporte. Si no tenían o estaba caducado, no importa que hayan iniciado la travesía hace días. Ya no atravesarán la frontera de Ecuador. Al menos, no la legal.

Y a partir de este sábado, tampoco podrán salir hacia Perú por la misma medida.

La decisión cogió a cientos de los que huyen de la crisis humanitaria y política venezolana a mitad de camino y los dejó, con unos pocos enseres y sus esperanzas de una nueva oportunidad, estancados en Rumichaca. Lo inesperado de la medida contrastó con el anuncio, una semana antes, de darles cobijo y atención básica al declarar la emergencia.

Lo improvisado de la respuesta al aluvión de venezolanos también puso, de nuevo, en evidencia la imperceptible capacidad de planificación del Gobierno.

Hace cuatro años que los venezolanos comenzaron a dejar su patria; hace dos, el flujo migratorio se hizo un río de cauce perenne; y hace un mes y medio, evolucionó a torrente desbordado.

Tanto tiempo para prevenir y planificar, pero solo dos días de margen para aplicar el cierre fronterizo que, además, se vendió como una respuesta de seguridad ante el riesgo de los indocumentados. Perú, que siguió el ejemplo ecuatoriano, dio al menos 10 días para atravesar la frontera o poner al día, pese a lo imposible de la misión, los documentos de identidad.

Tan desprevenidos tomó a todos la nueva restricción fronteriza que la Defensoría exhortó a cumplir las leyes nacionales e internacionales de movilidad y derechos humanos para evitar lo que terminó pasando el sábado en el límite con Colombia.

Que Ecuador, pese a sus antecedentes de migración, se puso los zapatos del muy criticado Donald Trump por unas horas y comenzó a separar familias. Los padres con pasaportes sí pasaban, los hijos sin documento, no.

Hasta que, otra vez en el último momento y ratificando la improvisación, se emitió el mismo sábado un nuevo decreto que parcheaba la disposición inicial y que demostraban que las prisas no son buenas compañeras de viaje.

Las medidas hay que medirlas. Con antelación.

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