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El fin del petroleo

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No se trata de que el petróleo no vuelva a repuntar de precio, o que se haya acabado el último barril -aun cuando a ratos pienso que hubiera sido mejor que no lo tuviéramos. El fin del petróleo se refiere al fin de una mentalidad liberadora que afirma que el desarrollo ecuatoriano no tiene futuro si se basa en la presencia de recursos no renovables que, al ser apropiados por el Estado, alimentan la expansión fiscal sin medir las consecuencias de la desaprensión.

Entre 1973 y 2000 Ecuador exportó petróleo por valor de $44.000 millones, y pagó un monto equivalente en intereses por concepto de la deuda pública. De ese tiempo a esta parte, los ingresos petroleros superaron los $100.000 millones y debemos preguntarnos ¿qué tenemos a cambio? El Gobierno RC, el mayor beneficiario de los ingresos petroleros, malbarató la mejor oportunidad que hubo para sentar las bases de un desarrollo sustentable.

En resumen:

El subsidio al consumo de la energía, el menos eficiente de todos los subsidios sociales y económicos, se lo hizo con dinero ajeno. Los $30.000 millones que costó fueron financiados con deuda pública, repitiéndose los errores del petrolerismo de los 70, cuando se proclamó que había que endeudarse agresivamente.

La formación bruta de capital fijo fue endeble -el 19 % del gasto público consolidado- debilitándose además la inversión privada. El crecimiento fue igualmente mediocre, pues no pudo superar el alcanzado en la primera fase de la dolarización, con petróleo promedio de $ 22 el barril.

El gasto público pasó de poco más de una quinta parte del gasto anual total, a casi la mitad. Los ecuatorianos de todas las estirpes socioeconómicas se han vuelto rentistas de un Gobierno que hoy no tiene ni para los sánduches.

Los logros sociales, más inflados que reales, están en riesgo de perderse. La actitud irresponsable frente al gasto es evidenciada una vez más cuando se afirma que, si se pierde el empleo y no se tiene ingresos, entonces hay que recurrir a la tarjeta de crédito. ¿Qué clase de economía es esta?

La “sapada” de reducir los intereses de la deuda externa, aduciendo ilegalidad en la deuda que no fue contratada o reestructurada por ellos, ya se la cobró el mercado con los intereses de agiotismo que el país se ve obligado a pagar, y que le ha cortado toda posibilidad de acceder a los mercados de capital. El riesgo país está por las nubes, pues propios y extraños perciben un tufo muy fuerte de eventual ‘default’.

El crudo ecuatoriano se vende en $21 (Oriente) y $18 (Napo), valores que están por debajo del costo de producción, antes de que Irán incremente sus exportaciones en 300.000 barriles. Puede desatarse una guerra de precios que bien podrá bajar los precios referenciales a $10 el barril. El petróleo puede dejar de ser un activo y convertirse en un pasivo de alto costo, que comprometerá aún más las finanzas públicas.

En un mundo ideal el electorado sería escéptico de los cantos de sirena del populismo.

Habrá que preguntar a los eventuales candidatos cuáles son, en detalle, los planes y programas que proponen para salir del hueco en el que quedamos, y mejor será que den respuestas sensatas. Estaremos atentos.

colaboradores@granasa.com.ec

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