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La pesadilla de dos comuneros saraguros
María Luisa Lozano y Serbio Amable Angamarca, dos habitantes de la comunidad Las Lagunas (Saraguro), condenados el lunes a cuatro años de prisión por el delito de obstaculización de un servicio público, aún no logran asimilar lo que les está pasando. L

María Luisa Lozano y Serbio Amable Angamarca, dos habitantes de la comunidad Las Lagunas (Saraguro), condenados el lunes a cuatro años de prisión por el delito de obstaculización de un servicio público, aún no logran asimilar lo que les está pasando. La consideran una pesadilla, pero están dispuestos a seguir luchando contra lo que ellos consideran una injusticia.
Ambos niegan que hayan participado en las manifestaciones del 17 de agosto de 2015, como lo aseguraron los policías que los detuvieron.
Lozano cuenta que estaba en el sitio de las manifestaciones porque había ido a sacar cien dólares a la cooperativa de ahorro y crédito local para comprar medicinas para su hija porque en el centro de salud no tenía.
Serbio, por su parte, dice que lo único que él estaba haciendo era su trabajo de periodista de la radio comunitaria local. Allí sigue, mientras espera.
María Luisa se levanta todos los días a las 05:00 para prepararle el desayuno a tres de sus cuatro hijos menores de edad, que asisten a la escuela en la que ella trabaja como conserje. El mayor, cuenta, está estudiando la universidad en Quito.
Desde que la detuvieron en agosto de 2015, sus hijos de cinco y siete años no quieren asistir a la escuela porque creen que la Policía se llevará a su madre a la cárcel. En la escuela, sus maestros aseguran que los niños han bajado sus calificaciones y que tienen miedo de quedarse sin su madre. Ella los tranquiliza diciéndoles que todo ya pasó, pero sabe que en cualquier momento puede hacerse efectiva la condena. FIR