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A partir de hoy 21

Hoy comienzan los días más felices del año, cuando podemos mostrar con más ilusión nuestro amor a los demás. Desde que armamos la lista de a quiénes vamos a agasajar, nuestro mundo cambia de eje; en vez de ser el centro nosotros, la Navidad nos obliga a pensar en los demás, en sus gustos. Hasta solemos imaginarnos la cara de felicidad de nuestros seres queridos luego de que hemos elegido, empacado y entregado los regalos, todos, actos de amor. Es además tiempo de extrañar cuando miembros de nuestra familia no viven cerca y nos hacen más falta que nunca, ni se diga lo que sentimos frente a la ausencia permanente de aquellos a quienes Dios ya los llamó a compartir la vida eterna; extrañar, también es una forma de amar.

Las columnas anteriores de diciembre fueron sobre la Felicidad y sobre la Paz, hoy quiero rescatar el ingrediente de la Caridad, no en vano es una de las tres virtudes teologales, junto a la Fe y a la Esperanza. Este diciembre, lamentablemente, nos llega con una gran crisis económica, social y política en ciernes y las bendiciones que nosotros tenemos no son genéricas, sino que la mayoría no tendrá a la mano los recursos para aunque sea llevar un regalo a casa, ni se diga de aquellos que forman parte del 23,4 % que está desempleado o subempleado. Justo por ese motivo démosle valor agregado a nuestra Navidad. Busquemos por todos los medios cómo acercarnos a ese familiar que está pasando por una situación difícil, ayudemos a alguna escuela de niños pobres, a las obras de la Iglesia, a hospitales, casas de huérfanos, incluso a los niños y mendigos de la calle. Todas son opciones que nos rodean y que la vida pone en nuestro camino, y son la mejor forma directa para humanizar nuestras fiestas. ¡Vamos, busquemos cuál será nuestra obra de caridad en estos días! Después de todo, ese niño que nació hace 2018 años, ¿no dedicó su corta vida a enseñarnos el valor del amor? ¿No fue el mismo que nos enseñó que a más de amar a Dios sobre todas las cosas, también había que amar a los demás como a nosotros mismos? Entonces, démosle más sentido a estas fiestas y tengamos una ... ¡feliz Navidad!