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Diario Expreso Ecuador

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Parece mentira

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Los agoreros del desastre inmediatamente se hicieron presentes. Según ellos, en la práctica no se está haciendo nada para mitigar el dolor de los desamparados manabitas y esmeraldeños que sufrieron hace pocos días un terremoto de grado 7.8 en la escala de Richter.

A mi modo de ver, el Gobierno actuó con la celeridad que era debida a través de las acciones emprendidas por el vicepresidente Glas en ausencia del presidente Correa, que se encontraba en Europa y quien tras su inmediato regreso al país organizó y coordinó las tareas de salvamento en la extensa zona poblacional azotada por el desastre, traumatizada por el dolor de perder a sus seres queridos, quedarse sin casa y con sus pertenencias desaparecidas. También inmediata fue la titánica tarea de alimentar a los sobrevivientes, no solo en pueblos y ciudades, sino en el campo y zonas alejadas de los centros poblados.

Felizmente la ayuda, sobre todo de los países de Latinoamérica y España, no se hizo esperar, así como el envío de personal especializado para emprender las tareas de rescate de los que estaban con vida bajo los escombros, con la ayuda de perros adiestrados, uno de los cuales murió de agotamiento por un ataque al corazón después de haber localizado a varias personas que fueron salvadas. La prontitud de la ayuda enviada por Venezuela y Chile, y la cuantiosa y por de más importante ayuda de Colombia, Perú y Bolivia, traída por los propios gobernantes de esos países, así como de muchos otros, debe destacarse, al igual que la ayuda oportuna de los gobiernos locales, en primer lugar, la prestada y promovida por el alcalde de Quito y por otras diversas organizaciones, como el Comité de Derechos Humanos de Guayaquil, que continúa llevando a los damnificados cada dos días alimentos no perecibles, agua y pertrechos.

Como escribiera el padre Pierre en su columna de El Telégrafo: “Este terremoto evalúa nuestra fe y nuestra fraternidad: o empezamos a construir la civilización de la solidaridad o nos hundimos en el egoísmo destructor. Los humanistas y los creyentes vamos a probar la verdad de nuestra fe en el hombre y en la comunidad”.

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