Parame Bola: Nadie se queda callado

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Parame Bola: Nadie se queda callado

Con más de 12 horas de música, la tercera edición del festival complació al público guayaquileño.

Juana Monk y Mr Bumbass de Swing Original Monks

¡Párame bola!, un mensaje cotidiano. Se lo escucha en la calle, o es común para llamar la atención si te dejan en visto en WhatsApp. Pero esta expresión tuvo mayor fuerza el pasado sábado 26 de octubre, cuando trece bandas locales pusieron su música y voz, haciendo de esa una fiesta nacional.

Pero esta vez también tuvo la intención de un llamado más allá del de los panas. Sin querer queriendo, las bandas que cerraron el evento hicieron hincapié en este despertar latinoamericano.

Este evento originalmente se llevaría a cabo el sábado 5, pero el paro nacional postergó el show. No importaban las corrientes políticas, solo se pedía que el cambio venga desde cada individuo. “Hay que llegar a conectar de otra manera entre seres humanos. No dejar nuestra confianza en políticos. Los cambios a nuestros problemas son desde adentro. Es momento de empezar a tomar acciones de cómo yo quiero mi entorno”, fueron las palabras de Gabriel Baumann (Mr. Bumbass), integrante de Swing Original Monks. Luego prosiguieron con la canción de Se cae, una cumbia que alborotó al público y que empezó el pogo entre sus seguidores.

El espectáculo de los ‘Monks’ es teatral, explosivo, de mucha conexión. Tras algún tiempo alejados de los escenarios guayaquileños, este regreso les permitió mostrar un nuevo tema que habla de vivir entre volcanes, en una tierra de fuego, en el calor tórrido del mundo. El nombre lo dejaron a consideración de su público pero confirmaron que saldrá el 8 de noviembre. Los ánimos estaban por los cielos gracias a la fiesta popular de este grupo integrado también por Juana Monk.

Les siguieron Los Corrientes, también con esta crítica social y política. Su último sencillo es El lleve, una canción que habla de la coima en todo aspecto. Su llegada a escena tenía grandes letras rojas en las pantallas que sentenciaban que ni izquierda ni derecha valen la pena.

El sabor de la banda guayaca no defrauda. Carmencita, Cuando me empieces a odiar y Soy chiro fueron de los más coreados. “Lo que la gente no quiera decir los artistas lo vamos a hacer. Juntos vamos a salir adelante”, expresó Beto Malavé al finalizar la presentación.

Lolabúm fue el show de clausura. José Miguel, Joaquín, Martín y Pedro salieron a escena en medio del humo y una lluvia de aplausos. Antes de tocar se paró al filo de la tarima y abrió los brazos, como si se tratara del balcón presidencial.

Ellos tuvieron poco diálogo, pero su música también tuvo esta conexión con la realidad nacional. ‘Dios mío, ya no veo noticias’ fue el nuevo tema que interpretaron. Una sorpresa para todos. Su disco Tristes trópicos el público se lo sabe de memoria. Guayaquil Ticy fue tocada entre palabras de agradecimiento, puesto que su vocalista se mudó de ciudad tras sus estudios universitarios y la banda está desde hace un mes retomando su rutina desde Quito. El Ecuador, su último promocional, sirvió de cierre para esta jornada de música conectada con lo que sucede en la realidad nacional.

Pasadas las 02:00 culminó la fiesta en que quedó claro que los pelados también quieren que les paren bola.

Beto Malavé y Geraré de Los Corrientes tuvieron mucho swing en las caderas. Sus coreografías ya son parte importante del show.

Lo más ‘chill’ de la noche fue con la intervenció de Jazz the roots. El saxofón de Luis Sigüenza encantó a los presentes.

Los Alkaloides tuvieron un triunfal regreso. Entre el público se escuchaba a gritos que toquen Degenerar, la canción que tiene más de un millón de vistas en YouTube. También presentaron Olón, su nuevo sencillo.

El General Villamil puso en onda a los presentes con canciones como Calicut o Sasha me enseñó un nuevo baile.

Desde Cuenca, y como una sorpresa para esta line-up, fue la participación de Letelefono. La banda de baladas roqueras para perdedores demostró que tienen muy buen recibimiento en Guayaquil. Leo Espinosa, su vocalista, agradeció repetidamente el recibimiento.

Imperdibles

- Más de 1.500 asistentes participaron de este festival que le dejó la libertad de disfrazarse y expresarse de variadas formas.

- Más de 12 horas de música en vivo activaron el ambiente festivo, donde el público pudo también escuchar poesía, una rutina de comedia, acampar y hacer compras con artículos de sus bandas favoritas.

- Los organizadores tienen planes de realizar una cuarta edición.

- Lorenzo Once y Da Pawn también integraron el evento.