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Ninez, sociedad y Estado
Hoy es el Día Universal de la Niñez. El solo acto de reconocer que la infancia constituye un hecho, proceso y evento importante de las sociedades ya hace evidente de por sí que estas deban tener una obligatoria preocupación e interés para que los infantes del Ecuador sean reconocidos y valorados, y se les dé la atención y transcendencia que ellos requieren y merecen.
Es proverbial decir: “Los niños son el futuro del mundo”. Esto, que parece un axioma, muchos políticos lo olvidan y desatienden cuando llegan al poder. No son pocos los que anteponen los intereses partidistas y la propaganda ideológica a la efectiva atención e interés hacia la situación y el mejoramiento de las condiciones de los niños.
Esta no es una conmemoración festiva, declarada por la Unesco, Unicef, etc. Es mucho más que eso. Proviene de un proceso social de reivindicación, lucha y conquista. En él hay que reconocer la acción de la activista Eglantyne Jebb, creadora de la organización Save the Children. Ella, con la ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja, impulsó la Primera Declaración de los Derechos del Niño. Por eso en 1925, durante la celebración y realización de la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los Niños, realizada en Ginebra, se decidió declarar al 1 de junio como su día universal.
Hoy, más que referirse a sus derechos y a su día, es importante decir que estamos en un terreno eminentemente socioeconómico y político, en el que quienes aspiran a gobernar deben preocuparse más por ellos.
En el país hay evidencias respecto a que los derechos de los niños no se cumplen en plenitud. Hay vulneración, maltrato, violencia, incluso desatención a importantes segmentos de ellos: pobres del campo y de la ciudad. Por eso este día debe llevar a la sociedad, al Estado, a los gobiernos y la ciudadanía a pensar una vez más que la situación y derechos de ellos no deben ser motivo de propaganda ideológica y política, sino de acción concreta e interés hacia sus necesidades. Esperamos que en el país, que algo se ha avanzado sobre los derechos de los infantes, estos se sigan atendiendo y se mejoren las políticas gubernamentales dirigidas a ellos.
Reconocer los derechos del niño en el país es prioritario, pero atender a los infantes víctimas del terremoto en Manabí, Esmeraldas y otras zonas, lo es mucho más.