Nebot y Lasso, pelea de mariscales

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Nebot y Lasso, pelea de mariscales

El intercambio directo e indirecto entre los líderes políticos arroja a sus formaciones, el Partido Socialcristiano y el Movimiento CREO, a un abismo de incertidumbres.

Amigos personales y aliados políticos. La foto de 2013 es el último registro de la relación pública entre Guillermo Lasso y Jaime Nebot.

Punto de no retorno. El largo pulso electoral entre Jaime Nebot y Guillermo Lasso, lejos de extinguirse el 2 de abril, se extrema. Ahora, el intercambio directo e indirecto entre los líderes políticos arroja a sus formaciones, el Partido Socialcristiano y el Movimiento CREO, a un abismo de incertidumbres.

El distanciamiento convertido en rivalidad entre Nebot y Lasso ha sido producto de una escalada de larga data: el desdén de Lasso hacia el PSC por su derrota de 2013, la fallida Unidad de Nebot que excluyó intencionalmente a CREO, los comentarios del excandidato presidencial sobre “la pobreza escondida bajo la alfombra” en Guayaquil, la respuesta del alcalde hacia “el verdadero Guillermo” acusándolo de querer generar desempleo, la partición de candidatura en la centroderecha, el reclamo por la resistencia de Nebot de salir a la calle, la presión socialcristiana para que CREO probara su aireada denuncia de fraude...

El quiebre final lo ha marcado esta semana el propio Nebot con un mensaje a la nación en el que acusó a Lasso de “malograr el ansiado cambio” y donde reclamó el derecho histórico de llevar las riendas de la oposición porque, le espetó mirando a la cámara: “El liderazgo hay que edificarlo sobre méritos propios y no inventando falacias ajenas”, en referencia a las acusaciones anónimas sobre un pacto con el Gobierno que él niega.

CREO descarta, en palabras de Aparicio Caicedo, cercano asesor de Lasso, una respuesta a Nebot por estos comentarios. “No tenemos nada que responderle. Ya hizo catarsis. Ya dijo que no tiene un pacto con PAIS. Ya nos atacó. Bien por él. ¿Qué se le puede responder?”, puntualiza Caicedo en clara sintonía con el llamado “momento de reflexión” en el que ha entrado su movimiento tras negarse a reconocer al gobierno electo de Lenín Moreno.

El riesgo de una pelea de mariscales es siempre llevar a guerra a sus tropas. Y aunque representantes menores de ambos partidos ya se estrenen en el cruce de acusaciones en redes sociales, en el plano político y práctico no parece el caso. No aún.

La votación legislativa de CREO y PSC no ha necesitado acuerdos antes para guardar coincidencias en más de la mitad de las ocasiones. “Espero que eso no vaya a cambiar. No veo por qué”, ha asegurado el portavoz legislativo socialcristiano Henry Cucalón, una sentencia con la que coincide su par Patricio Donoso, jefe de bloque de CREO: “Hay que pensar en el Ecuador”.

El discurso político de ambas formaciones, sin embargo, ha empezado a distanciarse en los matices. Mientras el PSC se prepara para conceder un “tiempo de gracia”, según dijo la legisladora electa Paola Vintimilla; CREO, asegura su dirigencia, “se mantendrá en la oposición firme, aunque propositiva”.