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Mujeres y ninas: cobertura universal de salud

La atención médica es un derecho humano, pero aproximadamente la mitad de la población del mundo (3,5 mil millones de personas) se abstiene de recibir servicios de salud esenciales debido a limitaciones financieras o a la falta de instalaciones accesibles. La cobertura universal de salud (CUS) podría cambiar esta preocupante estadística. Sin embargo, si se va a cumplir con lo que este seguro promete, se deben incluir servicios de salud sexual y reproductiva. Si se garantiza el acceso a servicios de salud de calidad, medicamentos esenciales y vacunas, y si se brinda a las personas un seguro contra costos de salud rutinarios y catastróficos, se puede reducir la pobreza y mejorar los resultados de salud. La CUS se estableció en 2015 como un principio central de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de NN. UU., que también consagran la salud sexual y reproductiva como condición esencial de la igualdad de género; sin ella, mujeres y niñas no pueden controlar otros aspectos de sus vidas. Sin embargo, se la descarta de las estrategias de atención de la salud en aras de la conveniencia política, lo que amenaza con descarrilar los esfuerzos por garantizar el logro de la cobertura universal de salud hasta 2030. A medida que los gobiernos negocian una innovadora declaración sobre CUS este año, deben colocar toda la gama de servicios de salud sexual y reproductiva en el centro de las estrategias. Hacer esto reduciría la carga de enfermedades y mortalidad que soportan mujeres y niñas, mientras que simultáneamente se las empodere para controlar su propia salud y vidas reproductivas. El resultado sería más mujeres que reciban educación, tengan empleo remunerado, y participen en el ámbito político. Si los líderes mundiales omiten la inclusión de la salud sexual y reproductiva dentro de las estrategias de CUS, enviarán una poderosa señal de que la salud y la vida de las mujeres no importan. Muchos gobiernos continúan resistiéndose a brindar cobertura de salud sexual y reproductiva. Para algunos, es un tema de dinero: tienen temor a los costos que significa invertir en la salud de las mujeres; no se dan cuenta que dichos costos se ven empequeñecidos por los costos de la inacción. Para otros, la oposición es ideológica. Dada la resistencia de los gobiernos, a menudo la responsabilidad de defender la necesidad de centrar a la cobertura universal de salud en las necesidades de las mujeres y las niñas recae en la sociedad civil y en proveedores de servicios de atención médica. A medida que se intensifica el impulso mundial con dirección a apoyar la cobertura universal de salud, surgen más oportunidades para presentar este caso, incluida la reciente Asamblea Mundial de la Salud y las negociaciones políticas de este verano en la ONU. Estos eventos sentarán las bases para la Reunión de Alto Nivel sobre Cobertura Universal de Salud convocada por las Naciones Unidas que se celebrará en septiembre, en la cual los gobiernos adoptarán una hoja de ruta para establecer, financiar y brindar programas de CUS a lo largo y ancho del mundo. Los gobiernos de todo el mundo tienen una oportunidad única en la vida para comprometerse a brindar atención médica asequible y de calidad, que incluya la gama completa de servicios médicos y de salud reproductiva. Aprovecharla requerirá de una fuerte voluntad política.