Que se mueran

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Que se mueran

La Ministra de Salud jamás será olvidada por su gestión intrascendente y negativa orientada a la inauguración de unidades de salud de diversas características, que al momento de ser fiscalizadas arrojarán a la luz el sobreprecio que caracterizó su construcción; además, se despreció a los médicos ecuatorianos desplazándolos de las oportunidades ganadas por nacionalidad y méritos, al haberse dado preferencia en cargos de importancia jerárquica a médicos extranjeros que nunca revalidaron sus títulos ni rindieron pruebas de suficiencia académica en materia de conocimientos y experiencia.

El Lcdo. Lenín Moreno desconoce sin duda que por intermedio de la ministra de Salud se ha instaurado la pena de muerte a los pacientes afectados por el cáncer, enfermedad catastrófica que liquida física, biológica, mental, espiritual y financieramente a quienes la padecen, por su crecimiento anárquico y su capacidad evolutiva que complica el tratamiento al diseminarse rápidamente por el organismo, fundando nidos de metástasis que agravando el diagnóstico, ensombrecen el pronóstico de los enfermos, acortando sus expectativas de sobrevida.

En materia de tratamientos, sin tomar en consideración el criterio de instituciones sabias y con amplia experiencia como Solca en materia de pautas y protocolos técnicos para el manejo de esta enfermedad, retrocedemos escalofriantemente ante el pedido de la ministra de que se recorte el cuadro de medicamentos oncológicos, ya que según dijo, “impactaban seriamente sobre el presupuesto de salud”, evidenciando que para ella importa más el presupuesto del ministerio, que la salud y la vida de los ecuatorianos.

Burlándose de los derechos de los pacientes y pisoteando las disposiciones constitucionales que obligan al ministerio a utilizar los medicamentos que sean necesarios, al margen de otras consideraciones tales como su costo, politizó a la Conamei, buscando colocar en calidad de delegados institucionales a quienes fuesen obsecuentes servidores y seguidores de sus conveniencias e intereses.

¡Reivindiquemos la salud!

Y sigo andando...