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Mina: “Quiero que mi musica llegue al infinito”
Con su propuesta feminista, la artista quiteña está dispuesta a comerse al mundo.

Profesionalmente debutó en 2016, y la canción de corte feminista Niña mala le abrió las puertas al éxito, no solo en Ecuador, sino también en otros países como México, en el que la propuesta de la ecuatoriana Mina gustó luego de su presentación en la feria internacional de música de Guadalajara (Fimpro) en junio de 2017.
Eso le permitió obtener otras fechas no solo en la tierra del tequila. “Tiene un poco más de un año, pero es increíble la manera en que se ha disparado”, afirma la artista quiteña, que plasma la fuerza y el empoderamiento en una voz rica en matices.
Como la mayoría de amantes de la música, su amor por este arte comenzó de niña, lo curioso es que ningún miembro de su familia se dedicó ni mostró interés por este oficio.
Tan confiada y segura está en lo que siente, que donde haya un espacio para transmitir emociones no lo pensará dos veces y tomará ese escenario. “Puedo hacerlo ante diez o más de mil personas, es la misma sensación, lo importante es saber que le llega a alguien lo que interpretas, es lo que amo”.
Su talento la ha llevado a naciones distantes como Noruega, donde pudo palpar esa conexión para la que el idioma es lo de menos. “Les pedía que coreen conmigo y lo hacían, es el show más poderoso que he tenido, increíble vivir ese ‘feedback’ para contarlo”, recuerda.
Es de las que cuida cada detalle al igual que su equipo de producción, de ahí que la disciplina, el orden y la organización estén intrínsecas en su profesión. “Es la única manera en que las cosas funcionen y se encaminen”.
Siendo autocrítica y muy exigente consigo misma, deportes como el boxeo le han servido como la vía de escape para desfogar tanta energía.
Ivis Flies y Mateo Kingman han sido dos puntales importantes en este proceso, y con este último grabó la canción Pukará, de la que existe un videoclip dirigido por Sebastián Cordero.
“Volver a colaborar con Mateo fue genial, nos dieron total libertad para plasmar en una melodía sonidos naturales y orgánicos”, comenta la solista para quien es muy grato visitar Guayaquil, luego de haber experimentado la acogida que obtuvo en el Funkafest con su fusión del pop alternativo, el hip hop, beats tribales y electrónicos.
“El cielo es el límite y quiero que mi música llegue al infinito”, enfatiza.
Más sobre ella
*La cantante quiteña inició sus estudios a los 9 años, en el Conservatorio Nacional de Música. Toca el piano para componer sus melodías, y entre sus influencias constan el rap y el R&B.
*Su debut fue en el festival de música electrónica Marsatac que se llevó a cabo en Quito, en 2016.