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Migracion venezolana
Ecuador, como país bolivariano que es, siempre ha estado a favor de Venezuela, aunque ahora con ciertas ambiguas reservas bajo el gobierno de Lenín Moreno, posición de todos modos definitoria ante embates como los del presidente argentino Mauricio Macri. Este siempre trató de excluir a Venezuela de los organismos regionales como Mercosur y Unasur, con el apoyo de los países de cuño derechista del llamado Grupo de Lima, cuyo mentalizador fue precisamente Macri.
De allí que ante la oleada de migrantes venezolanos que comenzó a fluir hacia los países del sur, especialmente a Perú y Argentina como destino final, atravesando Colombia y Ecuador, el gobierno ecuatoriano haya convocado en Quito a un cónclave al que acudieron delegados de 13 países de la región para abordar la crisis migratoria de Venezuela, suscribiendo luego de dos días de debates una resolución, con 18 puntos de una obviedad tal que cuestiona el objeto mismo de la convocatoria, como el haber acordado el establecimiento de un programa regional, con el apoyo de las Naciones Unidas, para el intercambio de información a fin de “prestar ayuda humanitaria” y lograr una “migración ordenada y segura”, pero que al habérselo hecho sin el consentimiento de Venezuela no lo libera de constituir un acto de intervención en la política interna de un país hermano, además de bolivariano. Es un grave error de la diplomacia ecuatoriana, que además contribuye en alguna forma a que pueda intentarse luego acciones más graves contra el gobierno del presidente Maduro, sometido ya a bloqueos de tipo nazi, como son los de medicinas, por ejemplo. Esto adicionalmente a que los corredores de ayuda humanitaria internacional solo se acostumbran para poblaciones que por la guerra o algún desastre natural se ven obligadas a sobrevivir, que no es el caso de Venezuela, sino el de una avalancha mediática de dudoso origen por cohonestar acciones que parecen impensables, pero que para el prepotente gobierno de los Estados Unidos presidido por Donald Trump, no pueden descartarse. Pero lo hecho, hecho está.