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Diario Expreso Ecuador

Rumipamba: hallazgos arqueológicos revelan la vida cotidiana en el antiguo Quito

Muros, objetos de uso diario y restos de actividades productivas permiten reconstruir cómo se habitó el valle durante siglos

Entre los hallazgos aparecen fogones, pisos y hoyos de poste que delinean espacios habitacionales y productivos.

Entre los hallazgos aparecen fogones, pisos y hoyos de poste que delinean espacios habitacionales y productivos.Leonardo Velasco Palomeque

Mariella Toranzos
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  • Los hallazgos muestran una ocupación marcada por eventos volcánicos, evidenciada en capas de ceniza que separan distintos periodos.
  • Excavaciones recientes en el parque arqueológico Rumipamba han revelado muros, hornos, cerámica y espacios domésticos y productivos.

En el corazón del Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba, la tierra se abre para mostrar el pasado en pleno proceso de revelación. Entre tonos grises, marrones y mostaza, y suelos compactados por el tiempo, comienzan a dibujarse líneas de piedra que no pertenecen al paisaje natural. Son muros. A su alrededor, fragmentos de cerámica con huellas de uso, restos de carbón y concentraciones de materiales van delineando escenas de la vida cotidiana de un pasado que, más que perdido, estaba oculto bajo la superficie.

Se trata de la excavación más reciente realizada en el lugar, una intervención que ha permitido identificar nuevos vestigios de las sociedades que habitaron el valle de Quito. “Estamos encontrando muros con evidencias de rocas con distintas morfologías, que van asociadas a una gran cantidad de material cultural”, explica Andrés Mosquera, arqueólogo del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP).

Entre los hallazgos aparecen fogones, pisos y hoyos de poste que delinean espacios habitacionales y productivos. “Hemos encontrado evidencia que responde al período de Integración tardío, así como fragmentos de cerámica utilitaria en buen estado de conservación, restos óseos humanos, evidencias faunísticas y artefactos de obsidiana”, detalla Mosquera.

Esta secuencia está marcada por una interrupción visible en el terreno: una capa de ceniza volcánica que separa dos momentos de ocupación. “Se trata de dos etapas separadas por una capa de ceniza, que recoge una erupción del volcán Pichincha”, añade, señalando cómo el sitio fue abandonado y posteriormente reocupado siglos después.

Y es que Rumipamba no es un museo tradicional. Es un espacio de 32 hectáreas, ubicado al occidente de la capital, donde el pasado se estudia en el mismo lugar en el que ocurrió. Su nombre, en kichwa, significa “planicie de piedra”, y en ese terreno se conservan evidencias de ocupaciones humanas que se extienden por más de 2000 años. El parque integra investigación, conservación y exhibición, lo que lo convierte en un sitio activo, donde el pasado no solo se observa: se descubre en tiempo presente.

Muros, cerámica y objetos decorativos hallados en el parque arqueológico muestran cómo vivieron las sociedades que habitaron el valle hace siglos.

Muros, cerámica y objetos decorativos hallados en el parque arqueológico muestran cómo vivieron las sociedades que habitaron el valle hace siglos.Cortesía

Ahondar en el pasado

En el parque funcionan diversas salas de exposición, una reserva arqueológica y zonas de excavación abiertas, donde los visitantes pueden observar de cerca el trabajo de campo. Los objetos recuperados -cerámica, artefactos líticos, restos óseos- pasan por procesos de inventario y análisis antes de ser exhibidos, en una dinámica que articula investigación y difusión del conocimiento.

Además del recorrido por los vestigios, el parque desarrolla actividades educativas dirigidas principalmente a estudiantes. Escuelas y colegios visitan el lugar para conocer, de manera directa, cómo se construye el conocimiento sobre el pasado.

En la Unidad 6, por ejemplo, los más chicos pueden realizar una ”excavación” guiada y descubrir vestigios.

“Lo que principalmente se llevan es este conocimiento de que somos una sociedad que está presente en este territorio desde hace miles de años”, señala el arqueólogo.

El hallazgo reciente se enmarca en estos procesos de investigación y conservación. En un área de aproximadamente 400 metros cuadrados, el equipo -integrado por especialistas del IMP y estudiantes universitarios- ha trabajado durante semanas en excavaciones por niveles naturales, identificando cambios en el suelo y patrones en la distribución de los materiales.

Interpretar la historia

El trabajo en la excavación, explican los especialistas, ha permitido reconocer unidades domésticas y productivas dentro del sitio. La presencia de cerámica con hollín sugiere actividades de cocina, mientras que los hornos y áreas de combustión apuntan a procesos más complejos. 

“Encontramos hornos que son mucho más especializados, lo cual nos indica que estas eran áreas de producción, probablemente para la producción de cerámica, textiles u otros materiales, que ya sobrepasaba lo doméstico”, explica Mosquera. 

Entre los hallazgos aparecen fogones, pisos y hoyos de poste que delinean espacios habitacionales y productivos.

Entre los hallazgos aparecen fogones, pisos y hoyos de poste que delinean espacios habitacionales y productivos.Leonardo Velasco Palomeque

A esto se suman basurales, morteros de piedra utilizados para la molienda y alineaciones de rocas que evidencian una planificación del espacio. Entre los objetos recuperados destacan también elementos decorativos. “Hemos encontrado colgantes elaborados con piedra pómez que nos hablan de aspectos decorativos de las sociedades, pero también de una interacción con el medio ambiente”, añade. 

La presencia de materiales volcánicos no es casual: el sitio forma parte de un paisaje marcado por erupciones, lahares y aluviones, fenómenos que afectaron a las poblaciones, pero que también fueron aprovechados como recursos. 

En ese contexto, la posibilidad de realizar excavaciones en Rumipamba resulta significativa para quienes trabajan en el lugar. “Es un pasado vivo que, con nuevos descubrimientos, modifica y expande lo que sabemos de nuestra historia e identidad”, señala Mosquera.   

Horario y valores

Ubicado en la calle Nuño de Valderrama y avenida Mariana de Jesús, el Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba está abierto al público de miércoles a domingo y feriados, de 09:00 a 17:00, con un último recorrido a las 16:00. El ingreso es gratuito.

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