Mentirosos recalcitrantes

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Mentirosos recalcitrantes

Se juntaron el hambre y la necesidad, como dice nuestro pueblo. La dupla Trump-Netanyahu se ha identificado e integrado de tal manera que piensan y actúan de igual manera, parecen gemelos paridos por el Averno para flagelo de los pueblos de la periferia y para provocar guerras simultáneas de baja intensidad en una región explosiva y estropeada. Estos gemelos comparten el rasgo de mentirosos contumaces, con desfachatez y sin ninguna vergüenza. Netanyahu está tan obsesionado, en su odio sionista, con los palestinos, problema ya de psiquiátrico, que cambia la historia mundial. En octubre de 2015 en Berlín, ante la canciller Merkel, dijo: “que parte de la culpa del Holocausto (Shoah) la tiene el gran mufti de Jerusalén, Haj Amín al Husseini, quien el 28 de noviembre de 1941, cuando se reunió con Hitler en Berlín, lo convenció de la necesidad del exterminio masivo de los judíos”; la canciller le replicó que la responsabilidad fue únicamente de Hitler y los nazis y, por ende, de Alemania; la “solución final” arrancó en 1939. También lo corrigieron en su “negacionismo” destacados intelectuales israelitas, algunos dirigentes del Likud, su partido, que incluso lo mandaron a leer las obras de su padre, que fue un reputado historiador. El profesor Jean-Pierre Filiu, U. de París, denunció otra mentira desde “Le Monde-Blogs”: el 30 de abril Netanyahu montó un espectáculo mediático -para Israel (según el escritor Amos Oz, para el 80 % de fanáticos religiosos y colonos ultraderechistas que lo siguen) y para Trump- desde el Ministerio de Defensa, denunciando que la República Islámica de Irán había estado trabajando clandestinamente en la producción de un programa nuclear desde 1999-2003, y en la actualidad desde julio de 2015, gracias al Acuerdo de Control Nuclear suscrito por Irán con 5 + 1 países; había retomado esa iniciativa prohibida y mostraba 40 tomos que había robado el Mosad. Según Filiu todos esos documentos los conoce la OIEA- Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU; y, además es una ofensa a la capacidad y moralidad de este organismo y de los países controladores del acuerdo.