Mayo: el mes de Europa en Ecuador

Cada mes de mayo, las diferentes delegaciones de la Unión Europea en el mundo realizan una serie de actividades con motivo de la celebración del Día de Europa.

Esta conmemoración tiene su origen en la denominada Declaración Schuman, en la que el ministro francés de asuntos exteriores, Robert Schuman, dio el primer paso para la integración de los Estados europeos y expuso su idea de una nueva forma de cooperación en Europa.

En mi discurso oficial del año pasado, a propósito de esta celebración, destaqué que la Unión Europea es el bloque comercial más importante del mundo en términos de flujos comerciales y en términos de inversiones; y el mayor donante de cooperación no reembolsable a nivel global.

Más importante aún, añadí que no son solamente las cifras o lo que se puede medir objetivamente lo que cuenta sino más bien lo que defendemos, nuestros valores: el respeto para el Estado de derecho, la protección y el fomento de los derechos humanos, el comercio justo, la solidaridad, un desarrollo sostenible.

Este año esto no ha variado: las cifras lo ilustran pero más importante aún, seguimos defendiendo nuestros valores.

¿Que el mundo ha cambiado? Sin ninguna duda. ¿Se ha vuelto mejor o peor? Dejamos la respuesta al criterio de cada uno.

Sin embargo, una cosa es clara: en este entorno cada vez más globalizado, necesitamos más amigos, más socios. Necesitamos estrechar la mano con los que comparten nuestra misma visión y principios.

Esta necesidad de buscar aliados se explica porque los retos que enfrentamos son retos que nos tocan a todos: el cambio climático; el crimen transnacional; el fenómeno de la migración.

Por otro lado, también tenemos oportunidades que pueden ser aprovechadas en conjunto, como por ejemplo: el fomento de un comercio justo, acciones para un desarrollo inclusivo y sostenible; y los intercambios culturales o científicos.

La buena noticia dentro de esta reflexión es que hemos encontrado en Ecuador a un aliado cada vez más valioso.

Si hacemos una retrospectiva de un año, podemos concluir que nuestra relación se ha fortalecido mucho en todos los ámbitos.

Políticamente, vemos un Ecuador que está defendiendo, como nosotros, la importancia de un ordenamiento mundial basado en normas y que trabaja hombro a hombro con nosotros en múltiples foros multilaterales, muchas veces con posiciones muy similares.

En términos de nuestra cooperación, trabajamos de manera muy constructiva con resultados concretos, como la firma de 2 programas por más de US$ 50 millones para fortalecer el desarrollo en la Frontera Norte y la reactivación económica en la costa.

En cuanto a nuestras relaciones comerciales, seguimos aprovechando -ambos lados- de nuestro Acuerdo, con cada vez más flujos comerciales e inversiones.

Por este motivo, consideramos que este mes de Europa (mayo) que acabamos de cerrar es un mes en el que hemos celebrado especialmente nuestra amistad con Ecuador y nuestros logros conjuntos. Por esto: ¡Viva Europa y viva Ecuador!