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El mascotismo disminuyó con la pandemia, pero sigue latente en Ecuador

Daños a la biodiversidad, enfermedades zoonóticas y otras afectaciones y peligros no frenan la tenencia ilegal de especies silvestres

mascotismo
Tener aves silvestres en casa es un gran daño para las especies, para el ecosistema y a veces para la salud humana referencial

Está en la Lista Roja elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La lora amazona lilacina, que se encuentra solo en las provincias de Guayas, Santa Elena y Manabí, es una de las especies de aves que están en grave riesgo de extinción debido a factores como la tala e incendios forestales y el mascotismo.

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¿Mascotismo? Sí, una costumbre y a la vez delito, que consiste en retener animales silvestres en domicilios particulares, y generalmente se relaciona con el tráfico de fauna que es extraída de su hábitat, retenida y transportada en pésimas condiciones.

"Es una problemática latente en el país", dijo a EXPRESO el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, al señalar que, aunque en el 2020 hubo una disminución en el reporte de retenciones y rescates de animales en relación con el 2019 -debido posiblemente a las restricciones de movilidad que hubo por la emergencia sanitaria SARS-CoV-2-, eso no indica necesariamente "que el tráfico de vida silvestre ha disminuido o se ha mantenido en relación a los años anteriores".

La bióloga ecuatoriana Ivette Solís, quien lidera un proyecto de conservación de la amazona lilacina, sostiene que esta manía de tener fauna silvestre en los hogares es algo muy arraigado a nivel cultural no solo en Ecuador sino en toda Latinoamérica.

Desde 2017, su grupo viene realizando estudios y encuestas en unas 12 comunidades rurales de estas tres provincias, donde muchas de las familias aseguran que prefieren tener distintas especies de loros antes que perros o gatos ¿por qué? Entre las respuestas dadas, la más común es: "Porque los perros no hablan y los loros sí".

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"Lo que mucha gente desconoce es que los loros tampoco hablan, solo emiten o repiten ciertas palabras", subraya la ambientalista, quien trabaja con el Zoológico de Chester Inglaterra.

Otra de las respuestas que recibieron los investigadores en comunidades como Las Balsas (Santa Elena) y San Vicente (Manabí), es que "los loros son bonitos";  "las aves dan vistosidad a la vivienda"; y que "sirven de compañía para los ancianos y niños".

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La lucha por la supervivencia de la lora amazona lilacina, endémica de la costa ecuatoriana, es una labor que realiza la biologa Ivette Solís, en conjunto con el Zoológico de Chester, Inglaterra.

La percepción de quienes están dedicados a cuidar de la naturaleza y, en especial, de ciertas especies de fauna, es que en los últimos años se ha avanzado un poco en cuanto a educación ambiental para evitar la desaparición de estas, a través de charlas en escuelas, barrios y en áreas protegidas.

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Sensibilizar y educar a la población

No obstante, el Ministerio de Ambiente señala que además de las acciones de control que realiza en coordinación con la Unidad de Protección del Medio Ambiente de la Policía Nacional (UPMA), complementa esa tarea con acciones preventivas. Una de ellas es la campaña anual denominada “Alto, el tráfico ilegal de vida silvestre es un delito", que tiene como objetivo central sensibilizar a la ciudadanía sobre esta problemática y sus implicaciones legales. Esta iniciativa se ejecuta con la colaboración de la Policía Nacional y el ECU 911.

La Fundación Pro Bosque es una de las instituciones que también trabaja en ese sentido. Lo dice Tannia Ríos, una de las guardaparques de Bosque Cerro Blanco y quien explica que a todos los visitantes de este lugar se les da información en temas como la conservación de los bosques y explicaciones del porqué hay que evitar o dejar de comprar individuos en estado silvestre para tenerlos como mascotas.

"Anteriormente hacíamos un poco más de trabajo en ese sentido cuando contábamos con el Centro de Rescate Animal pero por falta de recursos este fue cerrado hace cuatro años e hicimos una reubicación de los animales que teníamos en otros centros de cuidado", explica Ríos.

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En un centro de rescate animal valoraron recientemente a una zarigüeya rescatada por la Unidad de Policía de Medio Ambiente. Uno de los agentes policiales observacortesía

DAÑOS A LA SALUD HUMANA

Sin embargo, la especialista hace un llamado a la gente para que no siga teniendo loros, monos, ardillas, tortugas y otras especies de animales en sus viviendas, pues estos pueden parecer muy bonitos y tiernos, pero tienen instintos salvajes que pueden aflorar en cualquier momento y atacar a las personas y a la propiedad.

"Cuando teníamos el centro de rescate animal -recuerda Ríos-, pasaba mucho que venían personas a pedir que les fuéramos a retirar monos porque les habían causado destrozos en sus casas y ya no los querían tener".

La Cartera de Ambiente insiste en que la tenencia de especies silvestres, además de ser una de las causales de la perdida de la biodiversidad, está vinculada con la transmisión de enfermedades zoonóticas, esas que sufren los animales y cuyos agentes patógenos responsables de estas enfermedades pueden ser transmitidas en forma directa o indirecta a los humanos.

Ben Haase, naturalista holandés radicado desde hace tres décadas en Ecuador, asegura que lo más dañino del mascotismo es cuando los traficantes de animales van a la selva o al bosque tropical y capturan los pichones, incluso hasta cortan árboles para llevarse los huevos y pichones de muchas aves.

"Con una buena información se puede combatir esto. Lo que pasa es que al parecer no hay un mayor control tampoco por parte de las autoridades por razones logísticas. En primer lugar tiene que haber un personal capacitado y bien informado para poder distinguir lo que es legal y lo que es ilegal", explica Haase, quien dirige el Museo de Ballenas ubicado en Salinas.

DE UNO A TRES AÑOS DE PRISIÓN

El desconocimiento de la ley, que por cierto no exime a nadie del castigo por traficar o tener fauna silvestre, es otra razón por la que mucha gente incurre en estos delitos.

El artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) reza que: “La persona que cace, pesque, capture, recolecte, extraiga, tenga, transporte, trafique, se beneficie, permute o comercialice especímenes o sus partes, sus elementos constitutivos, productos y derivados, de flora o fauna silvestre terrestre, marina o acuática, de especies amenazadas, en peligro de extinción y migratorias, listadas a nivel nacional por la Autoridad Ambiental Nacional, así como instrumentos o tratados internacionales ratificados por el Estado, será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años”.

FALTA APOYO A CENTROS DE RESCATE

A más del mascotismo y otros factores anotados, existe una falta de apoyo a la recuperación y cuidado de los animales que diariamente son rescatados por la UPMA y el Ministerio.

La guardaparque Tannia Ríos sostiene que que aparte del zoológico El Pantanal (Guayaquil) y la Fundación -Proyecto Sacha, que reciben a animales recuperados de viviendas particulares, (para curarlos y antes de reintroducirlos a su hábitat), casi no hay sitios donde llevarlos.

"La Policía los incauta pero no tiene casi lugares donde llevarlos, pero nadie tampoco financia proyectos de recuperación de este tipo de fauna", acota la joven.

Cuando las especies domésticas también afectan

Los perros y gatos son las mascotas más populares en Ecuador pero, también, suelen ser la causa de preocupaciones y molestias especialmente en las comunidades urbanas. Estos animales domésticos producen ruido y otras afectaciones en los barrios y en el ambiente, pero  mucha gente no lo ve así.

"Hay vendedores de cachorros de perros que buscan más que nada familias con niños y los padres muchas veces los compran sin pensar que ese cachorro va a crecer y ahí quien tendrá que cuidarlo son los padres o los descuidan y ahí igual va a ser un problema", explica el naturalista Ben Haase.

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Haase recomienda que antes de adquirir una mascota, la familia o la persona tiene que pensar en que va a tener impacto en el ambiente y en la sociedad. "Hay perros -acota- que hacen sus necesidades biológicas pero no todos se preocupan de recogerla o limpiarla, así vayan con su funda en mano, esas cosas que me llaman la atención".

Luego señala que la gente acá acostumbra a llevar los perros a la playa y molestan a los bañistas y a otros perros. "Hay gente que debe cuidar un poco más de sus derechos y obligaciones al momento de tener una mascota", subraya el naturalista.