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El manoseo de las grandes palabras

Cambia, todo cambia, canta Mercedes Sosa con la magia que la mantiene viva y vigente. Pero, aunque repetimos sus estrofas, pocos lo asumen. El cambio es la única certeza de nuestro tiempo. Cambian viejos conceptos como soberanía o autonomía pero, sus esencias permanecen. Sin embargo, la manipulación las quiere poner impúdicamente a su servicio y algunos débiles mentales se dejan impresionar por los argumentos vivarachos de los defensores de algo que ya no es posible seguir utilizando de la manera tradicional, porque, precisamente, el concepto original cambió.

Dicen, los que conocen del asunto, que la palabra soberanía es una de las que mayores transformaciones ha sufrido. Por eso, resulta absurdo querer aplicarla para, por soberanía, oponerse a la conformación de una comisión internacional (vía la ONU) de lucha contra la corrupción y la impunidad. Sin duda, vistas las dificultades en obtenerlas y lo exiguo de las sanciones cuando se logra que algún corrupto las reciba, pareciera necesario recurrir a expertos extranjeros bajo el paraguas protector de la soberanía de las Naciones Unidas. En todo caso, más allá del debate, el hecho cierto es que la justicia criolla sigue adeudándole al Ecuador el combate a la impunidad, y a la maltrecha economía nacional, la recuperación de aunque fuese un pequeño porcentaje de los recursos robados.

Por otra parte, gente que nunca se fajó en defensa de la autonomía universitaria cuando eso significaba arriesgar la libertad o la vida, ahora resulta que intenta convertirse en defensora de una autonomía universitaria que a la postre termina defendiendo todo lo delincuencial que tiene atrapada a nuestra ‘alma mater’. No es aceptable que a nombre de la autonomía se pretenda impedir la limpieza que está haciendo falta y que a la crítica necesaria para que el país conozca la magnitud de lo dañado y apoye su reparación, se la trate de calificar como ataque a una autonomía que solo intenta cohonestar graves violaciones al decoro público.

Así, el presente cañonazo quiere impedir el manoseo de las grandes palabras que todos debemos respetar.