El Malecon abre espacio al teatro de la calle

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El Malecon abre espacio al teatro de la calle

Los hermanos Méndez -Juan Carlos y Alfredo- están acostumbrado a los aplausos. Son de ese grupo de actores que se toman algunas veredas y convocan a los transeúntes con sus improvisaciones.

Popular. El actor Alfredo Méndez, durante su actuación en el Malecón.

Los hermanos Méndez -Juan Carlos y Alfredo- están acostumbrado a los aplausos. Son de ese grupo de actores que se toman algunas veredas y convocan a los transeúntes con sus improvisaciones.

Hasta hace dos meses esperaban que diesen las 22:00, cuando los policías metropolitanos terminaban sus labores, para iniciar el espectáculo, pues si lo hacían antes, los obligaban a suspender su arte.

Sin embargo, ahora sus actuaciones son parte de los atractivos que concentra el Malecón 2000 a lo largo de sus dos kilómetros de extensión.

“Esto se logró gracias al esfuerzo de los actores de la calle. Hicimos dos marchas y varios plantones para solicitarle al alcalde (Jaime) Nebot que nos deje trabajar”, dice Juan Carlos.

En estos días, todas las tardes, desde las 16:00 hasta las 20:00, de jueves a domingo, les ceden el área del ágora, a la altura de Clemente Ballén y Aguirre.

Hasta ahí llegan quienes los conocen desde los días en los que improvisaban en las aceras de las calles Pedro Carbo y 9 de Octubre.

“La gente nos conoce. Yo tengo 33 años haciendo teatro en la calle. Hace 15 años dejé Guayaquil para irme a otro lado porque acá nos corrían, pero he vuelto con mi arte”, dice Juan Carlos, quien menciona que los actores callejeros han formado un gremio, la Asociación de Teatreros Urbanos y Afines (ATUA), que lo integran más de 45 actores.

El gremio no tiene sede, pero sí tiene una constitución legalizada. Su presidente es precisamente Alfredo Méndez.

Tiene también una escuela, donde además de preparar a los futuros gestores de este arte en la actuación callejera, se les enseña a saber cómo ‘pasar el sombrero’, porque esa es la forma en la que este tipo de arte popular buscó una retribución por parte del público.

RGS