Mafalda y los papeles de Panama
Comienzo por aclarar, para mi tranquilidad, la de los lectores y también la de uno que otro perverso, que en Panamá solo tengo gratos recuerdos, viejos amigos, sueños perdidos. Ni un dólar. Ninguna compañía de papel.
Aunque bien sé que el asunto de los denominados “Panama papers” no tiene, hasta ahora, nada de gracioso, lo vinculo a Mafalda en el presente cañonazo en razón de un “mail” recién recibido por la cortesía de un compatriota residente en Buenos Aires. En él incluye un dibujo del genial Quino, en el que su famoso personaje expresa: “Hay gente que se fija en lo que hizo Macri con su plata y no se pregunta qué hizo Cristina con la nuestra”.
¡Vaya inteligente reflexión! Muy propia de la perspicaz niña que ha dejado de ser una creación de tira cómica y es un poco la voz de la conciencia de muchos latinoamericanos.
Yo que tampoco tengo que ver con Macri, si sé en cambio, lo vi en la tele, que la plata de los argentinos se contaba billete a billete en La Rosadita. En todo caso, creo que estos días sí están preocupados los argentinos por lo que hizo Cristina con su plata. (Tomen las precauciones del caso, me permito recomendarles, no olviden a Nisman).
Por acá deberíamos hacer lo mismo. A preocuparnos de lo que hace el Gobierno con nuestra plata, me refiero. Lo de los “Panama papers” puede convertirse en maniobra distractiva si nos descuidamos, dedicándonos a conocer, morbosamente, qué han hecho algunos ricos con su plata, en vez de ponernos a mirar qué se está haciendo con la plata de todos, la generada por nuestro trabajo, nuestros impuestos y nuestros recursos naturales.
Cuidado, así somos de noveleros, con que eso de tener dinero en Panamá se convierta en cuestión de estatus y algunos disfruten de ser “Panama stakeholders”, categoría que luce superior a la de “Miami boys”. Hay gente que necesita títulos, cualquier título, para sentirse importante. Aunque sea uno de Ph.D. Peor todavía, hay algunos que necesitan ambos, plata y títulos. Esos son los peligrosos, podríamos decir parafraseando a Bertolt Brecht, refiriéndose a los imprescindibles.
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