Maduro y el crimen organizado
A los dos elementos básicos de la globalización, la revolución en las finanzas y la revolución en las comunicaciones, se debe agregar otro que cobra un peso creciente en el mundo actual: el crimen organizado. Los dos primeros dinamizaron la economía, consolidaron el papel rector de las potencias y el subordinado de la periferia, y establecieron nuevas modalidades de relación entre la iniciativa empresarial y los Estados. Uno de los efectos de este fenómeno fue el acelerado ascenso de los consorcios monopólicos, cuya dimensión ha llegado a cuestionar el papel regulador del Estado frente a la internacionalización del capital. En tal escenario, los términos de relación entre lo público y lo privado se han llegado a regular mediante tratados, negociaciones entre países y entre bloques, y varios otros instrumentos y normativas que persiguen un desenvolvimiento articulado entre aquellos. En suma, los efectos de la globalización en la economía formal se ajustan a entendimientos en continua negociación.
La inclusión del crimen organizado, sin embargo, es un factor que arremete con inconmensurable fuerza, desdibuja la estructura a la que se ajustan los comportamientos nacionales en el panorama global, y desarma el marco que se asienta en disposiciones aceptadas por las partes. Se trata de un embate fundamentado en la irracionalidad, con una enorme capacidad de penetración en el convivir regional y mundial, y con una estrategia fundada en el objetivo de imponer la incertidumbre para beneficiarse de gobiernos corruptos.
El crimen organizado se aprovecha de sus enormes recursos para comprar funcionarios y utilizarlos como instrumentos a fin de lavar el dinero sucio, establecer sistemas de comercialización de estupefacientes y hacer aparecer la respuesta crítica de la sociedad como una reacción de intereses políticos a los supuestos cambios que persiguen los regímenes populistas sometidos a él.
El gobierno de Maduro calza perfectamente en este entramado. Ahí no hay ideología. Es crimen organizado puro y simple.