
La lucha contra el crimen se concentra en Narino
En Ecuador todavía no hay disposiciones de un refuerzo de personal militar en la frontera de Esmeraldas y Carchi. La seguridad está centrada cerca del mar.
El mes pasado, el Gobierno de Colombia informó a las Fuerzas Armadas ecuatorianas sobre la ofensiva militar y policial lanzada en el departamento de Nariño, fronterizo con las provincias de Esmeraldas y Carchi.
La intención, dijeron las autoridades colombianas, es recuperar el orden público y la seguridad en una de las zonas más conflictivas de ese país vecino, que han sido azotadas por la violencia y el narcotráfico.
“La ofensiva colombiana contra el crimen organizado empujará la violencia hacia Ecuador, más que nada porque Colombia no solo ha entrado con un nuevo comando policial especial de casi 700 hombres, sino que ya tiene miles de militares que han redoblado los patrullajes y que han logrado recuperar los espacios en los que antes actuaban las bandas criminales y los disidentes de la guerrilla”, dijo un alto oficial de las Fuerzas Armadas ecuatorianas.
El gran temor que esboza el comandante es que las bandas criminales que operaban en el territorio vecino ahora lo hagan desde el lado ecuatoriano, donde aún no ha habido ningún reforzamiento militar. Al menos, hasta ayer, no había llegado ninguna disposición proveniente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas a ninguno de los comandos operacionales en que está dividido el Ecuador, entre ellos el Marítimo, al mando de la Marina, y el Norte, que comanda el Ejército.
El Comando Conjunto tampoco había recibido ninguna disposición del Ministerio de Defensa. Este Diario esperaba, hasta el cierre de esta edición, una respuesta sobre si habrá o no un reforzamiento militar en la frontera norte.
En noviembre pasado, el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció la pronta llegada de unos 6.500 hombres para el reforzamiento de la seguridad en Tumaco y otros municipios de Nariño, entre ellos Roberto Payán y Barbacoas, limítrofes con Ecuador.
Entre los dos últimos grupos de refuerzo están el Comando Especial Pacífico Sur de 650 hombres, que llegó en esta semana, y el que desde noviembre ejecuta la operación “Perseo” en Nariño, con más de mil personas, entre hombres y mujeres. La tarea fundamental, de ambos comandos, es librar a Tumaco, limítrofe con Esmeraldas, de la delincuencia y el narcotráfico. Ese municipio colombiano, según los informes de ese país, es la cuna de 14 redes criminales que intentarán desbaratar.
Mientras la Policía trabaja por un lado, los militares han aumentado los puestos de control, especialmente en las rutas que conducen hacia Ecuador, con el fin de evitar la fuga de los cabecillas y miembros de las bandas.
La seguridad en Esmeraldas
Unos ochocientos infantes de Marina, repartidos en los batallones Esmeraldas y San Lorenzo, tienen el control de la frontera de esa provincia con Colombia.
A este grupo se suman los miembros de la Marina que en helicópteros y en unidades de superficie (guardacostas y lanchas) vigilan el mar, con patrullajes permanentes en diversas posiciones. Una de esas embarcaciones es la que, en esta semana, logró la aprehensión de una lancha con 1,3 toneladas de drogas cerca de la línea de frontera.
La seguridad, en estos momentos, también la brinda un grupo de miembros del Ejército, ubicados en el sector de Tobar Donoso, en el límite de la costera provincia de Esmeraldas con la andina Carchi.
A ellos se suma un grupo de la Fuerza Aérea que hace el control desde el aire con helicópteros.
La Policía, por su parte, brinda seguridad en las zonas urbanas y rurales.