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‘Semaforo’ con discordia
Permiso. El Municipio entrega los salvoconductos para que los bienes puedan ser retirados. Quienes ingresan a la zona cero van acompañados por policías.

“Son cosas que no entiendo. El edificio está para caerse, pero está con el sello de remodelación”, comenta sorprendida Pola Moffitt Díaz, coordinadora operativa de los Topos Adrenalina Estrella, de México.
En la denominada zona cero, en Manta, los equipos técnicos aún están trabajando en la ‘semaforización’ de las edificaciones. El código de colores establece cuáles deben ser demolidas, cuáles serán remodeladas y cuáles pueden volver a ser habitadas.
Ya hubo un primer ejercicio. Los mexicanos, sin embargo, encontraron novedades. Hay edificios, explica Moffitt, que tienen el semáforo en amarillo (remodelación) cuando están completamente fracturados.
Ella está acompañada por Jean Félix Benait, haitiano de nacimiento y residente en México desde hace 26 años. Él coincide con su jefa. “Colocar palos para sostener la edificación no es la solución”, dice frente a una construcción de la ciudadela Tarqui. “Debe ser demolida”, sentencia.
Pero eso no lo único extraño que los Topos encontraron. En una inspección previa, Moffitt detectó que algunas personas subieron a un edificio y con un combo hicieron un agujero en la pared de la construcción vecina para sacar cosas. “Eso podía ocasionar que el inmueble colapse de una vez y haya más víctimas”, explica. Ese edificio está en la esquina de las calles 105 y 106.
A Benait, en cambio, le sorprendió la solicitud de algunos pobladores, que pidieron que los Topos retiren el aviso de demolición y pongan el de refacción. “Una señora me pidió que le muestre mi título de ingeniero para aceptar el informe. Incluso llamó a un ingeniero conocido suyo para que verifique lo que yo estaba diciendo”, contó.
¿Por qué suceden esos incidentes? Para Moffitt, integrante de los Topos de 1985 y con experiencia en las Torres Gemelas y Haití, psicológicamente la gente “está en la etapa de la negación, por eso justifico la posición que están asumiendo los ciudadanos”.
Este grupo de Topos está conformado por seis elementos. Trabajan en la segunda fase de inspección.
El intenso movimiento en la denominada zona cero también preocupa a los especialistas. Hay camiones, camionetas, taxis y vehículos particulares de personas que entraron a retirar sus pertenencias. Las autoridades han restringido el ingreso de 06:00 a 16:00. Los Topos creen que no es suficiente.
Christos Smanis y Geonela Mena obtuvieron el permiso municipal para sacar los bienes del frigorífico Don Víctor. Se llevaron los cuartos fríos para embodegarlos hasta que puedan regresar. Su vivienda, dice el semáforo, solo tiene que refaccionarse y para ellos es un alivio porque no perderán su medio de vida. La casa tiene dos pisos: abajo están los locales y arriba el hogar. Demolerán la parte superior. “Mi abuelita tiene 102 años y una tía es discapacitada. Ellas no quieren volver acá,”, dice Geonela.
“Derrotados nos vamos. Hasta pronto Tarqui”, gritaba, en medio del llanto, doña Magdalena, quien tenía un centro naturista que llevaba su nombre. Las escenas de tristeza se repiten en cada esquina de Tarqui. Quienes por años vivieron allí ahora retiran sus cosas sin tener la certeza de cuándo podrán volver. Parte de esa decisión está en manos de los especialistas mexicanos.