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Llegando al Fondo
En abril del 2007, Rafael dijo: “No queremos saber más de la burocracia internacional. Ahora la nación recupera independencia para dictar su política económica”. Y así fue, su gobierno fue libre de sumirnos en una crisis económica, social, competitiva y ética profunda. Su obsesión de tener un desmesurado control del poder lo llevó a burocratizar el país y a relegar la producción nacional.
Las medidas tomadas por su gobierno restaron competitividad a nuestra economía, andamos a la cola en el índice internacional. Nuestros productos bandera de exportación: camarón, banano, flores, atún, cacao, aceite de palma, entre otros, no pueden competir por los costos astronómicos en sus cadenas de valor.
Sus políticas de subsidios alentaron el contrabando de gas, gasolina y diésel hacia los países vecinos. Sus inadecuados impuestos a consumos especiales nos inundaron de cajetillas de cigarrillos chinos, de licores de dudosa procedencia que permean nuestras fronteras, poniendo al borde de la extinción la producción nacional.
El riesgo país es tan elevado que nuestros últimos créditos rebasaron el techo del 10 % de interés y la anunciada gran inversión extranjera, muda. Ni se hable de la afrentosa burocratización y el escandaloso despilfarro en obras no prioritarias, mal negociadas o con sobreprecio. En el 2016, hubo un tímido acercamiento del gobierno correísta al Fondo. El informe de la situación fue tan fuerte que el gobierno revolucionario decidió mantenerlo en reserva y ni leer las recomendaciones de ajuste que el FMI planteó.
Por ese entorno hay que agradecer que el presidente Moreno haya decidido que su primera meta sea descorreizar al país y en ese propósito nos unimos quienes no queremos volver al desastre que fue su larga presidencia.
Hoy hay un serio acercamiento con el FMI. Un acuerdo con el Fondo es el resultado de esa catastrófica gestión; los ajustes que se deriven de ella serán responsabilidad de los revolucionarios.
Asumamos el impacto de mantener una economía sana junto a la dolarización, resultado de haber llegado al fondo. Todos lo permitimos.