Leyes del pais protegen a la delincuencia

Es lamentable que las leyes del país en lugar de defender a los ciudadanos honestos protejan a la delincuencia, que actúa con audacia, temeridad y osadía porque cuenta hasta con licencia para matar a inocentes personas cuando tratan de impedir el robo de sus pertenencias.

Al respecto, sobre todo en Guayaquil, abundan los casos de antisociales que a mano armada roban no solo en las calles utilizando motos -para tener mayor posibilidad de “éxito” en sus pillerías- sino también en locales comerciales donde los clientes entregan obligados por las circunstancias sus objetos de valor a cambio de no “pasar a la historia” por recibir el impacto de una bala disparada con furia por los rufianes.

Claro que los convenios firmados por la alcaldesa del Puerto Principal, Cinthya Viteri, con autoridades de las entidades fundamentales de control del Gobierno Nacional, presidido por el licenciado Lenín Moreno, son considerados de vital importancia en la lucha contra el hampa -porque se emprenderán acciones conjuntas para combatirla y frenarla por el bienestar de la colectividad-, sin embargo, amerita que las partes cumplan con lo que les corresponde a cada una de ellas, para que los resultados no se hagan esperar tanto tiempo.

Mientras tanto, los malhechores que no respetan nada y siguen disfrutando de las “medidas sustitutivas” -como también los “peces gordos” de la política del arresto domiciliario y grillete electrónico- no paran de cometer fechorías y de infundir temor hasta en centros de educación superior, puesto que el pasado martes dos ladrones entraron a un comedor de la Universidad de Guayaquil (ubicado en el campus de Mapasingue) y se apoderaron a punta de revólver de celulares y mochilas de estudiantes de la facultad de Ciencias Naturales.

Alfredo Muñoz L.