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Lenin carga con Espinosa

La vicepresidenta y los ministros proyectaron una imagen de unidad. Y el director del IESS hizo una demostración de fuerza.

Unidad. Alejandra Vicuña convocó a rueda de prensa para sacarse la foto.

Investigado por la Contraloría y amenazado con la destitución de su cargo de presidente del directorio del IESS, Richard Espinosa hizo ayer una exitosa demostración de fuerza: llenó la Plaza Grande con miles de afiliados al Seguro Social Campesino traídos en buses de todas las provincias, como en los buenos tiempos del Gobierno anterior, gente que lo vitoreaba y lo ovacionaba, y consiguió un espaldarazo del propio presidente de la República, que se jugó por él y lo llamó “querido amigo y colaborador eficiente”. ¿Lo piensa realmente o es el precio que le toca pagar a Lenín Moreno por mantener a su movimiento unido contra los halcones del correísmo?

“Quienes hemos seguido su trayectoria impecable y de servicio -dijo Moreno sobre Espinosa desde el balcón de Carondelet- sabemos de la limpieza de sus actos y de la pulcritud de sus intenciones”. ¿Y los 2.500 millones cuya desaparición de las cuentas de la Seguridad Social se le atribuyen? El mismo aludido se justificó ante las masas que lo aclamaban: son “tecnicismos”, dijo, “presiones políticas”, juego de intereses. Aplausos, vivas, gritos de indignación y de apoyo.

Minutos antes, informal y travieso con su chaqueta amarilla y su apariencia de dandi, Espinosa había participado en una extraña rueda de prensa en el vestíbulo central de la Vicepresidencia. A esa hora, los halcones del correísmo, encabezados por Ricardo Patiño, Gabriela Rivadeneira y Marcela Aguiñaga, acudían a la Corte Constitucional a presentar un recurso en favor de Jorge Glas. Como para responderles, la vicepresidenta encargada, María Alejandra Vicuña, convocó a los medios para leer, cobijada bajo trapitos verdeagüita y rodeada por todo el gabinete presidencial, un comunicado que bien pudo haber sido enviado como boletín de prensa (pues todos se negaron a contestar preguntas) salvo por un detalle: la foto de familia.

De la declaración de Vicuña hay poco que rescatar, como no sea buscando los mensajes políticos ocultos entre parrafadas de retórica. La vicepresidenta encargada habló de transparencia, “máxima prueba de lealtad”; dijo que “una revolución sin ética no es revolución”; que “quien no haya estado apegado a la revolución ética tendrá que asumir sus responsabilidades”. Y admitió: “En algún momento nos equivocamos”, pero “llegó la hora de renovar el proceso”.

Para ello, la revolución cuenta, dijo, con “miles de servidores públicos honestos” y “autoridades que cumplieron su mandato con transparencia”. Ahí están todos en la foto, junto a la vicepresidenta. Los honestos: Richard Espinosa a su derecha, la ministra de Justicia Rosana Alvarado a su izquierda, el secretario de Inteligencia Rommy Vallejo tratando de pasar inadvertido atrás del grupo... Y todos los ministros.

Más tarde, en el balcón de Carondelet, se sumaría la figura del presidente de la Asamblea, José Serrano, quien suspendió la sesión ordinaria del Pleno con el pretexto de que la víspera estaba en Guayaquil. Llegó hasta allí para recibir, de manos del presidente y ante los miles de partidarios de Richard Espinosa, un proyecto de reformas a la ley del Seguro Campesino que incrementa el monto de las pensiones por jubilación de 63 a 100 dólares, una promesa de campaña.

Moreno lucía exultante en tan vistosa compañía y no se reprimió a la hora de llenar de alabanzas a Espinosa y expresarle “todo el respaldo del Gobierno y del pueblo ecuatoriano”. Dijo de él, palabras más, palabras menos, lo que hace unos años decía de Rafael Correa. Su capacidad de tragarse ruedas de molino parece francamente ilimitada.

Con disensos

El fut se suma a la unidad

Terminado el acto de masas en la Plaza Grande, el presidente se reunió con la cúpula del FUT. Los dirigentes sindicales salieron satisfechos. Comprometieron su apoyo a las siete preguntas de la consulta, aunque pidieron la renuncia de Jorge Glas y... ¡Richard Espinosa!