SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Le huyen a los parquimetros, pero se exponen a los robos

Los autos de quienes han estacionado en zonas no reguladas por el servicio se ven afectados. Para los usuarios, los dispositivos no ofrecen seguridad.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Quince minutos. Ese fue el tiempo que Tomás González, habitante de la ciudadela Los Ceibos, dejó estacionado su auto en la calle Jiguas, entre Acacias y la Víctor Emilio Estrada, en Urdesa, para no pagar el parquímetro; y como resultado se quedó sin retrovisores.

Eran las 19:00 del 7 de diciembre y no había cuidadores informales. Pero como solo se bajaría a comprar comida en la avenida principal, donde hace un mes instalaron 377 dispositivos, pensó que nada pasaría. “No quería pagar el servicio porque con él no me siento seguro, da igual donde lo dejo... Al final gasté casi $ 90”, precisa enojado.

En el sector, donde tal como publicó EXPRESO la semana anterior, son varios los residentes y visitantes que piensan igual y se resisten a pagar por el uso del parquímetro precisamente porque sienten que sus vehículos quedan a la intemperie. Por ello los aparcan en las calles transversales y paralelas (pasa igual en la Kennedy, donde también se colocaron los aparatos), prefieren pagarle a los cuidadores informales que hoy -en su mayoría- se han desplazado a esos sitios para que los vigilen.

“Y es que si no veo que alguien lo está cuidando no me siento tranquila. Es increíble, más aún cuando antes era yo la que se quejaba de la presencia de estos guardianes”, reconoce Romina Mendoza, usuaria que rechaza el sistema desde que a su novio, también en la misma zona, en la calle Guayacanes, entre Víctor Emilio Estrada y las Acacias, le robaron hace 10 días la radio. “No había nadie cuidando...”.

Sin embargo estos casos, de robo de autopartes, también se perciben en sitios donde hay guardianes. El 22 de diciembre, por ejemplo, Carolina García se vio obligada a estacionar en una calle transversal porque los parquímetros “como nunca” estaban llenos.

“Me ubiqué en la calle Primera y Ficus, donde habían 4 chicos vigilando la cuadra, pero en cuestión de 20 minutos regresé porque desocuparon uno de los espacios y cual fue mi sorpresa que al intentar encender el auto, no pude...”. Se habían llevado el cerebro de su Chevrolet Zafira, valorado en $ 800.

García no pudo ver quiénes le robaron porque no habían cámaras. Y entre los vecinos, que dan fe de que los chicos no fueron -llevan años trabajando allí y jamás se han sustraído nada, coincidieron- solo se supo que este tipo de atracos no es nuevo, pues en el mismo punto, en diciembre, se llevaron otro cerebro y una radio. En la Kennedy, donde se han instalado también otras decenas de dispositivos, las calles Luis Orrantia Cornejo, Víctor Hugo Sicouret y José Santiago Castillo, donde estos se encuentran, lucen semivacías.

La gente aún opta por dejar su auto en los patios de estacionamientos pagados o donde hay celadores, porque teme que su auto sea, en pocas palabras, “desmantelado”. El 14 de diciembre a María José Donoso, habitante de La Garzota, le robaron la llanta de emergencia a plena luz del día en la calle Secondina Sánchez, que colinda con la Orrantia Cornejo y ahora -más que antes- permanece repleta de autos.

“Me opuse a tener que pagar el parquímetro y al mismo tiempo a un guardia, como más de uno lo hace en Urdesa, porque tampoco es que somos bancos para dar más y más dinero. Preferí parquear allí porque vi gente caminando y además era temprano, las 15:00. Si me pasó, pues me pasó. Mas estoy segura que a la larga en los parquímetros pasará lo mismo”. Y es que para que haya seguridad, concuerdan todos, es necesario que se instalen más cámaras y se incrementen las rondas policiales o el número de agentes de Parqueo Positivo, a cargo del servicio, para que “custodien las unidades”.

“En Puerto Santa Ana, donde están los equipos desde el 2014, a mi padre le robaron los espejos de su coche. Los agentes no velan entonces por la seguridad, solo están para cobrar. Sin embargo creo que al tener más presencia, nos sentiríamos más seguros. De hecho, allí yo confiaría en ellos”, confiesa Martha Arias, residente de vía a la costa que desde el hecho, cada que acude al lugar, opta por “pagarle un dinero extra al guardia privado de uno de los condominios por precaución”.

Para Francisco Gallo, gerente de Parqueo Positivo, sin embargo los 58 agentes con los que cuentan para vigilar las tres zonas reguladas, incluida la Alborada, donde también están, es el adecuado. El número, dijo a EXPRESO, fue establecido tras un estudio técnico. Sin embargo no descarta la posibilidad de que otros, a futuro, puedan sumarse.

Él hace hincapié en que su personal siempre está rondando las zonas donde se ofrece el servicio. Si hay algo adicional que instalar o hacer con el resto, dependerá de otras autoridades, por ejemplo de la Policía, precisa.

Y aunque para el coronel Raymon Quelal, comandante del Distrito Modelo, los asaltos se evitarían si se usaran los parquímetros, puesto “que las arterias donde se ubican, por ser principales y comerciales siempre están siendo monitoreadas”, ha asegurado que se crearán nuevas estrategias para abordar el problema.

“No se ha reportado un alza en los casos, pero entendemos que ahora que los usuarios se han desplazado, los delincuentes también lo han hecho. Por ello en los próximos días replantearemos nuestras acciones para frenar la situación. Esto, sin descuidar las zonas establecidas y controladas”.

tracking