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“La vejez no es para estar inertes”
Los que sonríen ampliamente (como lo reseñó EXPRESO) viven más; por eso, viejitos queridos, aunque sus dientes sean como perlas (por lo escasos) o amarillos o tengan mal aliento, no dejen de hacerlo con ganas. Aunque se sientan solos y las enfermedades los aquejen; aunque sus fuerzas físicas disminuyan, Dios les renueva las espirituales para que sean útiles, ya que la vejez es para descansar pero no para estar inertes. No hablen de lo que hicieron bien sino de lo que Dios ha hecho por ustedes; y sonrían con ganas. Con amor y respeto a mis amigos del Hospicio Corazón de Jesús. Visítelos, estimado lector, y hágalos también sonreír; lo hará a usted sentir mejor.
Miguel Ulloa Paredes