“Todo puede usarse dentro de la musica”

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“Todo puede usarse dentro de la musica”

Es graduada de la Academia Nacional de Música de Ucrania Chaikovski de Kiev. Ha sido docente de música en distintos colegios de la urbe y de los conservatorios Antonio Neumane y Rimsky Korsakov. Es compositora de óperas y melodías.

Como era de esperarse en la casa de un músico, el piano ocupa la mitad de la sala. La compositora y catedrática Blanca Layana nos recibe ahí. Sobre el piano están no solo las partituras que disfruta tocando, sino también las propias.

¿Cuándo nació su amor por la música?

Nació en la niñez, sin duda. De pequeña me inventaba canciones con una guitarrita de mi hermano hasta que mis papás se apiadaron de mí y me compraron una guitarra de tamaño real. De joven empecé a ir al conservatorio Antonio Neumane y luego me gané una beca a la Academia Nacional de Música de Ucrania Chaikovski.

¿Incluso en esa época ya sabía que debía dedicarse a la composición?

Sí. Fue lo que estudié y es también lo que me apasiona. Desde que regresé en el 84 me dediqué a enseñar en varios colegios y conservatorios, pero nunca dejé de componer.

Entre esas composiciones también hay sinfonías...

¡Sí! ¡Claro! Me fascinan las sinfonías. Son obras complicadas, supertrabajosas, pero hermosísimas. Presentan un reto. El problema es que en nuestro país, componer música, componer sinfonías, es difícil porque no hay mercado para las piezas.

¿Ha dirigido sus piezas?

(Ríe) Sí, y fue una gran experiencia. Tuve la oportunidad de dirigir a la Orquesta Sinfónica. La mitad de los miembros habían sido estudiantes míos entonces fue como un reencuentro, pero dirigir es una profesión muy difícil. Hay que estar atento a los detalles, concentrarse mucho en los tiempos, en el sonido. ¡Hay que tener brazos como de deportista!

Hablemos un poco sobre su nuevo libro, ‘Expresiones del piano’. ¿Qué la impulsó a hacerlo?

Tenía mil ideas en la cabeza sobre libros para escribir, pero este, que espero que sea solo el primero, vino a mí por un alumno. Me di cuenta de que no hay libros para que los adultos aprendan piano. Las melodías de los libros para principiantes son muy infantiles, entonces quería crear un libro con composiciones sencillas pero que fueran adultos.

¿Cuánto tiempo tardó en elaborarlo?

Un poco menos de un año. Hay veintiséis piezas.

¿En qué se inspiró a la hora de escribirlas?

En todo. Para escribir música me inspiro en situaciones sencillas de la vida, en emociones y en imágenes. Hay una, por ejemplo, llamada ‘La espera’ que está basada en ver a mi mamá esperando en la ventana, o ‘paseo al atardecer’ que evoca eso, un paseo al atardecer. Creo que todo puede usarse dentro de la música.

Como era de esperarse en la casa de un músico, el piano ocupa la mitad de la sala. La compositora y catedrática Blanca Layana nos recibe ahí. Sobre el piano están no solo las partituras que disfruta tocando, sino también las propias.