“Estas obras de arte no son simples anosviejos”

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“Estas obras de arte no son simples anosviejos”

Piezas. Alrededor de 60 piezas, entre muñecos, casas, hongos y demás elementos, son parte de la muestra Jardín Mágico, que hoy se inaugura.

Otros. A lo largo del recorrido se encuentra a personajes de varias obras, como los tres chanchitos.

Mafalda sonríe. Está sentada en los jardines del malecón, vestida con su tradicional traje rojo. Cristian Bravo la mira orgulloso: el pelo negro de la niña argentina más famosa de América fue importado desde Colombia, cuenta a EXPRESO el artesano.

Él y otros tres artistas dieron vida a este Jardín Mágico, que hoy abre sus puertas en el marco de las fiestas julianas, en la exposición anual que organiza Fundación Malecón 2000.

Que no se confunda la gente, ruega Bravo Cruz. Estos no son muñecos cualquiera. “Estas obras de arte no son simples añosviejos. Trabajamos con otros materiales para hacer la diferencia”. Incluso son elaborados de otra forma, con acabados “casi perfectos”.

En el caso de Mafalda, por ejemplo, su cuerpo es todo de cartón y espumafón, que ayudó a dar el talle, perfeccionado con masilla y otros polvos de empaste. El proceso culminó con una rociada de resina para reforzar la moldura y, por supuesto, una mano de pintura. Su cabello fue difícil de conseguir. Es felpa mecha corta. Solo la venden en Colombia. “De allá la traje”, cuenta orgulloso su creador.

Al Jardín Mágico, que estará abierto hasta agosto, también llegaron, de mano de Bravo, Garfield, Memín y Condorito. Y de sus otros colegas, los tres chanchitos y el lobo, Pinocho y muchos otros personajes de cuentos, historietas, cómics y novelas de terror, como Drácula, el Hombre Lobo y hasta Frankenstein.

Los personajes fueron elegidos por el departamento de marketing de Fundación Malecón 2000. “Se pensó en las novelas porque muchas veces se conocen las películas y no se sabe que su origen es un libro. Lo que queremos es que quienes visiten conozcan al autor y datos específicos de los éxitos. Habrá guías en cada tramo”, indica María Luisa Barrios, vocera de la entidad.

No fue un trabajo sencillo. Crear los ejemplares les tomó más de dos meses. “Existe talento. Impulsar exhibiciones de este tipo es un gran aporte para los artesanos que trabajamos en esto”, opina el artista.

Él realiza este tipo de obras desde los ocho años. Empezó en la tradicional 6 de Marzo, con su mamá, y es miembro de la familia Cruz, famosa por este arte. “Hice máscaras de papel y luego monigotes, pero siempre busqué mejorar mis técnicas”. Lo hizo incluso en la búsqueda de la profesionalización. Estudió Artes Plásticas en la Universidad de las Artes.

Eso le ayudó a que sus muñecos no se quemen “como simples añosviejos”. Luego de exponer un tigre colmillos de sable en el Paseo de los Dinosaurios, se llevaron la obra y ahora es parte del Museo Paleontológico de la Universidad Técnica de Santa Elena. “Ese fue mi bebé”.

Esa retroalimentación es el verdadero premio para él. “Ver a alguien tomándose fotos en una de las obras es lo más gratificante que existe”.