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“Ecuador y su pueblo apoyan el proceso de paz”
El Gobierno colombiano y el ELN llevan cuatro días de reuniones, en Ibarra. Es un diálogo exploratorio y confidencial. “Continúan reuniones buscando alternativas y soluciones para instalar la mesa pública. ¡Solo faltan cinco centavos pa’l peso!”, dijo

Es el último grupo guerrillero en Colombia. Hace 52 años se alzó en armas y tuvo como uno de sus máximos líderes al padre Camilo Torres, quien impulsó la Teología de la Liberación. Los delegados del Ejército de Liberación Nacional (ELN) llegaron a Ecuador, el jueves, para participar en los diálogos por la paz con el Gobierno colombiano. EXPRESO se contactó con ellos vía Twitter. Los “elenos”, como los llaman en su país, contestaron ayer vía correo electrónico sobre la negociación.
¿Qué expectativas tiene de la reunión entre el Gobierno colombiano y el ELN, en Ibarra?
De nosotros se espera una buena disposición, una postura abierta para escuchar las propuestas de la contraparte y evaluarlas con responsabilidad y respeto. Eso mismo esperamos de la delegación del Gobierno. Si las dos partes llegamos con esa actitud, es seguro que encontraremos salidas y fijaremos la fecha de inicio de la mesa pública.
¿Por qué escogieron a Ecuador para reiniciar el diálogo?
Es uno los países garantes. Aquí se debe instalar la mesa pública y será el lugar para la primera ronda de conversaciones sobre el primer punto de la agenda: la “participación de la sociedad en la construcción de la paz”. Ecuador y su pueblo han mantenido su disposición para apoyar el proceso de paz en Colombia, eso significa la paz para la región. Estamos agradecidos y lo valoramos mucho, es un gran gesto hacia nuestro país.
¿Por qué mantienen secuestrado al excongresista Odín Sánchez? (su liberación es condición para iniciar los diálogos)
Este señor y su familia han sido personas nefastas para las comunidades del departamento del Chocó. Ellos lo acusan de auspiciar y financiar el paramilitarismo, de desviar fondos de la tasa de la gasolina y de los recursos asignados para la salud de los chocoanos. Odín hace parte de los políticos colombianos más corruptos. Aun así estamos dispuestos a indultarlo y liberarlo. Esperamos que, tras eso, la Fiscalía cumpla su papel.
El 4 de enero ustedes dijeron que el proceso de diálogo no es de sometimiento o imposiciones unilaterales, sino de buscar aproximaciones.
Los diálogos son para buscar acuerdos mutuos, es decir, bilaterales, se trata de acordar un proceso de solución política a una guerra larga y dolorosa. No es lógico que una de las partes quiera imponer condiciones unilaterales a la otra.
¿La dificultad de la mesa de diálogo está en los dos indultos que pidió el ELN? ¿El Gobierno aceptó o no ese pedido?
El problema es de voluntad política. El Gobierno tiene las herramientas para conceder los indultos y superar este impasse lo más pronto posible y avanzar hacia la instalación de la mesa.
La negociación se hace en medio de la confrontación armada, ¿qué pasó con la propuesta del cese bilateral de fuego y la ayuda humanitaria?
Desafortunadamente la negociación se hace en medio de la confrontación armada, esto ha sido una condición del Gobierno. Los más afectados son los sectores populares. Continúan los falsos positivos judiciales en los que se presenta a gente humilde como guerrilleros capturados. Frente a eso, el Estado no actúa con contundencia y la derecha violenta hace de las suyas en la impunidad.
Ustedes pidieron al Gobierno que nombren a dos gestores de paz, ¿qué función tendrían? ¿Ya los nombraron?
Hasta la fecha no se ha nombrado a los gestores solicitados por el ELN. Confiamos en que, antes de la instalación de la mesa, el Gobierno cumpla con este compromiso.
¿Ustedes creen que este proceso podría estar encadenado a las elecciones de 2017 en Colombia?
Ese año habrá elecciones presidenciales y eso tendrá incidencia en el proceso de paz. Quisiéramos que esté por encima de los intereses electorales y sea un compromiso de todas las organizaciones políticas y sociales. Así habrá continuidad en la solución política para la búsqueda de la paz cierta y duradera.