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Los “desesperados” intentos de Rafael Correa Delgado en la OEA

Su presencia en la OEA es un intento desesperado por detener la consulta popular, debilitar al gobierno de Lenín Moreno y minimizar los actos de corrupción de su Administración, porque se vienen investigaciones de EE. UU. que lo involucran como responsable político conjuntamente con Glas en el manejo de las áreas estratégicas, por lo que deberá ser judicializado.

La queja de Correa no tiene sustento jurídico, ni siquiera reúne los requisitos de forma para pedir la intervención de la OEA, porque la Carta Democrática en su artículo 20 solo faculta para acudir a ese organismo a los representantes de los Estados miembros, y Correa y Patiño no lo son (fueron).

Cínicamente se queja ante la OEA y organizaciones de derechos humanos, que a su tiempo él mismo calificó como burocracias inservibles, colonialistas y que debían desaparecer.

Estos hechos lamentables avergüenzan a los ecuatorianos decentes afectados al interior del país a través de las graves revelaciones del exsecretario privado de la Presidencia de la República Eduardo Mangas, y en tal virtud al Ecuador no le queda otra salida que ir a la consulta popular y referéndum por el ‘sí’, como antesala de una nueva Constituyente desde la sociedad civil, no desde los movimientos o partidos políticos que están en decadencia moral y protegidos por una justicia relativa y a la carta.

Manuel Posso Zumárraga