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“Que el cielo sea nuestro limite”
La empresa se fundó en Guayaquil en 1970. Actualmente emplea a cerca de 400 personas.

Es mayo, pero acaba de pasar su Navidad. Esa es la fecha que a María Gracia Jaramillo se le ocurre mencionar para explicar el ajetreo que Papelesa ha debido enfrentar para atender la demanda de regreso a clases. Ya son cinco años trabajando a ese ritmo, así que se trata de otra prueba superada.
Aún recuerda el día en que su padre, José Jaramillo le propuso asumir la gerencia general. “No dormí esa noche y creo que las dos siguientes, pero acepté porque esta ha sido siempre mi pasión”, dice esta empresaria, ahora de 30 años de edad y con una vasta experiencia en el campo industrial. Asegura que ella trabaja con su padre desde que tenía 7 años. Aún recuerda cuando de niña acompañó por primera vez a su padre a una feria en Alemania, para conocer de cerca la tecnología que otras empresas utilizaban para hacer sus cuadernos. Ella era la que se encargaba de escoger las mejores portadas.
Después de tantos años, el trabajo de Ma. Gracia se ha intensificado. La innovación ha seguido siendo el eje dentro de su gestión. Una muestra es la participación de cuadernos con valor agregado (con pasta dura, licencias y otros detalles), la cual subió del 5 al 30 % en los últimos cinco años. Su trabajo, explica, también ha estado orientado a cuidar la cultura empresarial que impuso su padre hace casi 46 años, cuando decidió fundar la empresa. Una cultura de trabajo y de compromiso, aún en situaciones económicas difíciles como la que se vive.
El terremoto que afectó a provincias como Manabí afectó la demanda de cuadernos que tenían previsto vender esta temporada de clases. Aún así, asegura, pudieron mantener los niveles de ventas del año pasado, algo que en épocas de recesión es un buen resultado. Para ello tuvieron que prepararse: pautando más publicidad en diarios e inyectando mayor dinámica y creatividad en sus promociones. “Fue un esfuerzo sobrehumano para no decrecer. Tal vez si yo sacaba al mercado un cuaderno cualquiera no iba a atraer tanto como un cuaderno que incluya una entrada al cine, que te regale un helado o una hamburguesa. Tuvimos que incrementar la inversión publicitaria para atraer más al consumidor”.
Pasada esta temporada, Ma. Gracia luce más relajada, pero firme en alcanzar los retos que tiene previsto cumplir en el transcurso del año. El desafío, dice, es incrementar ese 30 % de la producción que actualmente va a exportaciones. Con un dólar apreciado, lo mejor, dice, será apuntar a Estados Unidos y a ciertos países centroamericanos que manejan una moneda igual. Con el “excelente equipo que la acompaña”, cerca de 400 personas, cree que lo logrará. Su sueño es que esta empresa, que nació como una pequeña papelería, en un espacio de ocho metros cuadrados y un capital de $ 10, siga perdurando y creciendo de generación en generación. “Que el cielo sea el límite”, se impone.