SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

“Amnesia” que da risa

Creado:

Actualizado:

En:

La desmemoria parece ser un estado en el que caen aquellos individuos que detentaron y manejaron poder. Desenvolviéndose en esa nubosidad pretenden ocultar sus errores, sus múltiples acciones depredadoras y el cúmulo de tropelías que cometieron. En nuestro medio, varias muestras de ese comportamiento se han dado cuando la prensa ha inquirido a esos “hombres públicos” para que respondan inquietudes y absuelvan interrogantes. Las respuestas, con más o menos palabras, se podrían resumir en la frase “de eso yo no me acuerdo”.

A propósito del intento de secuestro al activista político Fernando Balda, al menos dos de esos ciudadanos han confesado su nula e inexistente capacidad de retentiva: el expresidente de la República Rafael Correa y el exsecretario de Inteligencia Pablo Romero. El primero declaró no conocer a quien fue su subordinado en tan importante y delicado cargo, en el que este desempeñara esas funciones con rango de ministro. Lo que enseguida salta a la vista es, por lo menos, una tamaña irresponsabilidad del entonces jefe de Estado que, sin saber de quién se trataba, confió a un desconocido señor el manejo de una actividad en la que está en juego la seguridad institucional y la garantía de la permanencia del mismo sistema democrático. Añadió, el extitular del Ejecutivo, que de la comisión de ese acto delictuoso solo se enteró por las noticias difundidas, dejando entrever que la secretaría de marras no servía en realidad para nada. El exresponsable de esta cartera, en cambio, ha pretendido descargarse señalando precisamente aquello que dijera su superior: no conocerlo, y ha añadido, en un primario esfuerzo por desprenderse del pestilente caso, que de los cheques firmados por él para el asunto “Secuestro” no tiene ni idea y que, a lo mejor, están dentro de un listado de pagos para variados motivos (un caso denominado “Tongolele”, por ejemplo).

Queda claro que, a más de las aseveraciones del policía Chicaiza, gana terreno la convicción de que los “olvidadizos” tienen vela en este entierro.

tracking